En el corazón de la agencia de Cinco Señores y como una provocación para generar un movimiento cultural, vecinal, que ya ha formado una comunidad para las artes escénicas y otras, abrió en la ciudad Candelaria, refugio para las artes.
Aunque este espacio tendrá su inauguración oficial el próximo 21 de marzo, hoy siete de marzo se presenta una puesta en escena imperdible, “Mi nombre es Bobby”, con la interpretación de Sergio Rojas; además de que ya están abiertos los talleres de Hip.hop, ritmos latinos, teatro, afro mandinga, dibujo y tejido.
Los amigos, cómplices y artífices de este espacio son Sol Ochoa, Alejandra Sic y Jakob Aguilar. En entrevista, esta tríada compartió que impulsan este espacio desde la autogestión, con un apoyo de familiares, amigos, colegas y vecinos. El surgimiento de este centro cultural, desde que comenzaron la obra arquitectónica de construcción ex profeso de un teatro, en el tercer piso de este edificio, ha sido visto con buenos ojos por los habitantes de esta colonia y por la comunidad escénica en Oaxaca.
Candelaria refugio para las artes surge para refrescar la escena, luego del cierre de un espacio que marcó un parteaguas, Casa Ceiba, por falta de apoyo y como una opción de calidad desde la periferia, que se suma a un espacio hermano, que es la Locomotora.
Jacob Aguilar compartió un poco sobre el edificio que ahora, en la calle 21 de marzo #114, en la colonia Surcos Largos, alberga a este centro cultural que incluye el café San Ginés, el teatro que cuenta con un aforo de 80 personas y con una gradería cuidadosamente construida, con todos los requerimientos técnicos de sonido e iluminación, para presentar artes escénicas.
“Este terreno era de mi abuela, ella era una de las hijas de estos Cinco Señores que vinieron a hacer estos asentamientos. En un espacio hecho ex profeso para ser un teatro, en este edificio que se fue haciendo para ello, por ello pudimos hacer un teatro hecho a la medida. Sí quisimos descentralizar los foros, pero ha sido un proceso largo, llevamos casi seis meses de trabajo, quizá hasta más”.
La génesis del nombre
Alejandra Sic, directora del espacio, contó que le decidieron llamar: Candelaria refugio de las artes, porque la patrona de Cinco Señores es la virgen de la Candelaria: “Una de las razones de ponerle este nombre fue, que los espacios tienden a tener nombres masculinos, como el de Álvaro Carrillo o el Juárez entonces quisimos romper un poco ese patrón y diversificar los nombres de los espacios culturales, así que qué mejor este nombre femenino, que es además la patrona y virgen de la candela”.
También les pareció importante, subrayó, huir de nombrar con un lugar común al centro cultural y proponerlo como un refugio, una suerte de búnker, una comuna o un lugar que significara protección, amparo o resguardo frente a peligros, inclemencias del tiempo, amenazas o problemas y eso es Candelaria refugio de las artes.
“Es así que abrimos la conversación para que sea un espacio libre de violencia, incluso libre de humo, libre de de todas las cosas que están pasando afuera y que sea un lugar para que vengan a compartir sus artes escénicas”.
La diversificación de espacios
Jakob Aguilar agregó que este espacio se divide en tres pisos: “estamos conscientes de la difícil tarea de llevar a cabo un espacio escénico en Oaxaca independiente, que además sea descentralizado y que tengamos que pagar una renta, así que por ello tenemos la cafetería a la que llamamos San Ginés, en honor al patrón de los actores, vagabundos y payasos, entonces decidimos que cada espacio tenga una carga simbólica.
El área del taller es un área de 50 metros cuadrados, con piso de duela. El foro tiene un espacio escénico de escenario de 6 metros de profundidad por 9 y 9 metros y medio de ancho, una altura de 5 metros con un punto para carga de dos toneladas en el centro y este con una foro de 80 personas.
“El foro tiene un truco que es que las dos primeras filas de gradas van a ser retráctiles y también van a ser móviles, son como módulos y estas gradas se pueden guardar dentro de las tres gradas fijas. Entonces, se puede recorrer, digamos, el escenario hacia el frente. Es un foro que de inicio se planteaba con una altura suficiente para poder tener la mayor cantidad de espectáculos”.
Un esfuerzo colectivo
Jakob Aguilar puntualiza que el espacio no nada más lo construyeron ellos solo: “Ha habido mucho esfuerzo colectivo. Tenemos en la entrada el vestigio del telón del Álvaro Carrillo, ese lo rescatamos porque lo se lo habían donado a Rodrigo de la Locomotora y pues Rodrigo nos lo donó; él está apoyándonos un montón en muchísimas cosas, él y Ana Tejero, que nos donaron esta mesa y también algunas sillas”.
Por otro lado, hay cuadros, piezas y por ejemplo la barra del café está hecha con el piso del escenario del teatro anterior, Casa Ceiba, que cuando lo tuvimos que desmantelar, cada quien se llevó unas tablas y son estas, pero como teníamos noches dragas, por eso tienen los taconazos de drag.
El espacio tal cual está ahora tiene algunas piezas de donación de amigos y familiares. Alejandra Sic compartió: “Mi mamá nos trajo una Candelaria directamente de San Juan de los Lagos, Guadalajara. Y por otro lado, el logo y el trabajo, -que es importante mencionar-, fue apoyo de Alfonso Barranco. Ha sido mucho la amistad de artistas que trabajan con artistas y mucho tequio, mucho las colectividades y de la forma en que nosotros los hemos apoyado, nos han apoyado y les apoyaremos. Claro”.
Un centro cultural en la periferia
Este sueño tiene también la ayuda de los familiares de Jakob Aguilar: “Sí, la ayuda de mi tío es invaluable, que es el que está poniendo el capital y esto es una gran responsabilidad porque solo tenemos una oportunidad de hacerlo bien y nos tiene que quedar un buen teatro. Son tres pisos, el segundo piso es el área de talleres y la planta baja el café.
Sol Ochoa adelantó que a través de los talleres se vincularon con la comunidad y harán que sean accesibles: “De pronto hay ciertos espacios que parecen inaccesibles o carísimos si no vas a una escuela, o a una academia, o sea, sostener y pagar, por ejemplo, una renta de tu producto final, que de pronto estas presentaciones a mí me hacen ruido, me gusta más pensar en muestra de resultados, porque los procesos artísticos esos son, son un proceso y entonces lo que tú puedes mostrar ante ante un público, ante personas espectadoras es lo que a lo que llegas”.
Contemplan tener la beca Cinco Changuis, para cinco niñas y niños que quieran tomar los talleres y para ellos no tendrán ningún costo. “Entonces, también es de suerte una suerte de como un mini programa de formación que van a poder también ir rotando de uno a otro, pero que se formen aquí, que crezcan aquí. Y será un ejercicio interesante de generaciones, pero creo que tener un foro, creo que tener un centro, un lugar donde se comparta eso es otra vez volver a unirnos”.
La inauguración formal es el 21 de marzo, con la presencia de Marco Petriz. Hoy hay una función de preinauguración a cargo de la compañía La nube roja, con la obra “Mi nombre es Boby”, simulacro de una perra vida, la cual va sobre un perro callejero llamado Boby que narra su vida desde el abandono hasta la supervivencia en las calles.
Nacido en un taller mecánico, crece entre hambre, violencia y pérdidas que lo obligan a comprender las reglas de un mundo donde el pedigree vale más que la dignidad. Entre peleas, amistades y muertes, Boby descubre que la libertad puede doler, pero también puede ser lo único propio. “Mi nombre es Boby” es un unipersonal de teatro físico que, desde la metáfora animal, retrata la precariedad, la exclusión y la resistencia de quienes viven al margen. Imperdible hoy a las 19:00 horas, el ingreso es a las 18:30.
¿Cuándo y dónde?
Candelaria Refugio de las artes, calle 21 de marzo #114, Universidad, Surcos Largos.
