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SEGUNDA PARTE. El hombre, el amor y su cobardía. Guía para no caer en el engaño

Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Jonatan Isaí Sibaja Tapia

El hombre actúa conforme a los beneficios que pueda proporcionarle su amada, estos son, como hemos señalado, dadas por la diferencia anatómica de los sexos. Así emprende la conquista en tanto búsqueda de su satisfacción pulsional; el goce de su órgano sexual y de todo aquello que le permite complacerse. El beneficio lo obtiene del apresuramiento y de la omisión de la labor que implica el compromiso. Por lo que el esfuerzo sostenido es sólo una pieza de la naturaleza del hombre en tanto la desarrolle, y renuncie a lo inmediato.  Porque lo que quiere es beneficiarse sin pagar el costo.  

En ese sentido, el amor del hombre se vuelve pesado y amargo, la miel se vuelve melaza. Y este realiza un sinfín de actos ligados únicamente al beneficio de aquello que nombramos “placer de órgano”; que, al contrario de lo que se piensa, no sólo, es el beneficio sexual, sino también implica el desentendimiento de lo que él representa para el otro, actuando desde donde le viene bien y tiene como signo la inmediatez, alejándose de todo tipo de actividad laboriosa y teniendo mayor afinidad con aquellas en donde se sirve de los demás, en tanto que la disposición amorosa de la mujer se vuelve un servicio.

La cobardía

El hombre se muestra entonces autorizado a arremeter en contra de la mujer, pero cuando es descubierto se vuelve temeroso de las consecuencias. Evita entonces la comunicación. desaparece, se siente “verdaderamente” vulnerable, en un estado de indefensión. Podemos creer que es en ese momento en el que el hombre se vuelve cobarde, pero podemos rastrear que la cobardía ya está instalada , desde antes, como si fuera parte de la naturaleza del hombre, pues desde la conquista éste ya modifica su investidura y planea las mejores estrategias para acceder a la mujer y avasallarla, por lo tanto, lo que ejecuta el hombre en el amor es un acto de ocultamiento y cobardía, se hace el desentendido, cae en un engaño, que son dos cualidades de la estructura Yoica del hombre.  

El malentendido en el cálculo

El señalamiento sobre el fenómeno del engaño de la mujer no sólo le pertenece a ella, sino que deviene de los movimientos calculados del hombre, él se aparta de las consecuencias de sus actos, se deslinda de torbellino de afectos provocados en la persona a la que quiere acceder, así, la mujer se ve atrapada por sus fantasmas y lo vivencia como un mal cálculo que surge de ella. De ese modo aparece una larga serie de mortificaciones la culpa, el remordimiento, la vergüenza, la insuficiencia, se percibedevaluada y con estos pensamientos se castiga insistentemente.  

Tener en cuenta este cálculo que el hombre hace para acceder a ella, le permite a la mujer ser precavida, cayendo en cuenta de sus propias formas de entregarse al amor; que la llevan a ignorar todo rastro de los actos del sinvergüenza.  

En próximas notas abordaré las formas de conquista en el hombre.

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