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Punch, el mono que encontró en un peluche el abrazo que le faltó

Foto(s): Cortesía
Alexandra Zolorio

El 26 de julio de 2025, en el Zoológico de la Ciudad de Ichikawa, Japón, nació Punch, un pequeño macaco japonés cuya primera experiencia en el mundo fue el rechazo. Su madre no lo aceptó. En cuestión de horas, el instinto que debía protegerlo se convirtió en ausencia.

Los cuidadores intervinieron para salvarlo. Lo alimentaron a mano, lo mantuvieron bajo vigilancia constante y, buscando ofrecerle algo parecido al contacto materno, colocaron junto a él un peluche de orangután. Era un objeto simple, pensado como apoyo. Pero para Punch se volvió mucho más que eso.

Desde entonces lo carga a todas partes. Lo aprieta contra el pecho cuando duerme. Lo sostiene cuando observa a otros monos interactuar sin incluirlo. En el recinto, mientras la manada se mueve con naturalidad, él avanza con ese compañero de tela como si en cada costura estuviera bordada su seguridad.

A mediados de enero de 2026 comenzó su integración con el grupo. Las imágenes que se han difundido muestran a un pequeño que intenta acercarse, que espera, que aprende. Y cuando el intento no prospera, vuelve al peluche, como quien regresa a casa.

Con el paso de las semanas, algunos monos han empezado a aceptarlo. Lo acicalan, lo toleran, lo incluyen en pequeños gestos que en el lenguaje de los primates significan pertenencia. Punch todavía abraza su muñeco, pero ya no solo por miedo, sino como memoria de lo que lo sostuvo cuando todo parecía incierto.

Su historia ha conmovido a miles porque recuerda algo esencial: todos, incluso en el reino animal, necesitan un abrazo para empezar a confiar en el mundo.

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