Los sismos registrados ayer sábado en Oaxaca volvieron a poner a prueba los protocolos de prevención y evidenciaron cómo la actividad sísmica del estado puede tener efectos que rebasan sus fronteras. De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional (SSN), durante la madrugada y la mañana del 31 de enero de 2026 se registraron al menos dos movimientos telúricos relevantes. El primero ocurrió a las 03:58 horas, con una magnitud estimada entre 4.8 y 5.1, y fue percibido de manera leve a moderada en municipios costeros como Huatulco y Salina Cruz. Horas más tarde, a las 09:58, se reportó un nuevo sismo de magnitud 4.8, con epicentro localizado a 55 kilómetros al este de La Crucecita y a una profundidad cercana a los 37.7 kilómetros.
Sin daños graves, pero con vigilancia activa
En ambos eventos, las autoridades de Protección Civil descartaron daños estructurales graves o personas lesionadas; sin embargo, mantuvieron activo el monitoreo preventivo ante la posibilidad de réplicas. La región costera de Oaxaca, caracterizada por su alta sismicidad, permaneció bajo observación constante, mientras se reiteró el llamado a la población a conservar la calma y atender únicamente información oficial.
Efectos que cruzan fronteras
La constante vibración del subsuelo oaxaqueño tuvo repercusiones indirectas incluso fuera del estado. En el municipio de Tecozautla, Hidalgo, el balneario El Geiser suspendió actividades y evacuó a sus visitantes de manera preventiva, tras detectarse una disminución anormal en el flujo de agua y vapor. Especialistas relacionaron este comportamiento con los movimientos telúricos ocurridos en Oaxaca, lo que llevó a la activación de protocolos de seguridad y a la intervención de Protección Civil y expertos en geología.
Oaxaca, entre los estados más sísmicos del país
Oaxaca cerró enero con una intensa actividad sísmica que confirma su posición como una de las entidades con mayor movimiento tectónico en México. Reportes preliminares del SSN indican que hasta mediados de mes ya se habían contabilizado al menos 239 sismos en el estado, cifra que continuó en aumento en los últimos días. Tan solo entre el 29 y el 31 de enero se registraron movimientos de magnitud superior a 4.0, principalmente en la región de la Costa.
La explicación científica detrás del fenómeno
Especialistas señalan que sistemas hidrotermales como El Geiser son altamente sensibles a los sismos, incluso cuando estos ocurren a decenas de kilómetros de distancia. Los movimientos telúricos pueden modificar conductos subterráneos, alterar la presión interna y cambiar el comportamiento del agua y el vapor. Aunque los temblores del sábado no dejaron daños visibles en Oaxaca, sí recordaron que cada sacudida bajo tierra puede generar efectos inesperados, reforzando la importancia de la prevención en un estado donde la tierra no deja de moverse.
