SAN FRANCISCO IXHUATÁN, Oax.— La fe y la algarabía se apoderan de San Francisco Ixhuatán, municipio de la zona oriente del Istmo de Tehuantepec, con el arranque de las celebraciones en honor a la Santísima Virgen de la Candelaria.
Esta festividad, arraigada en el corazón de la comunidad, es un símbolo de unidad y devoción que congrega a locales y visitantes en un ambiente de profunda espiritualidad.
Días previos al inicio formal, el fervor se sintió en cada rincón. Hombres y mujeres de todas las edades se unieron en faenas comunitarias para embellecer el entorno.
Calles, casas y el atrio de la iglesia se transformaron en un espectáculo de color, adornados meticulosamente con flores de la región, papel picado y luces festivas, creando una atmósfera mágica y de expectación.
El punto de partida de los días grandes de la celebración fue la emotiva “Bajada de la Virgen de la Candelaria”. Cientos de fieles, visiblemente conmovidos, acompañaron la imagen en su recorrido, entonando cantos marianos y elevando oraciones.
Este acto, cargado de simbolismo, marca uno de los momentos más significativos de las fiestas patronales, preparando el espíritu de los asistentes para los días venideros.
La jornada inaugural culminó con una misa solemne y multitudinaria. La comunidad se congregó como un solo pueblo para acompañar a su patrona, agradecerle las bendiciones recibidas durante el año y encomendarle el porvenir de sus familias, sus labores diarias y el fortalecimiento de su fe.
Con esta eucaristía quedan formalmente inaugurados los días más importantes de celebración, que incluyen un vasto programa de actividades religiosas, culturales y tradicionales que se extenderán durante las próximas jornadas.
La festividad de la Candelaria trasciende la mera celebración religiosa; es la manifestación viva de la identidad de San Francisco Ixhuatán, un pilar que refuerza la cohesión social y mantiene viva la esperanza y la tradición en el Istmo oaxaqueño.
