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Folclorismo y omisión

Caricatura política del artista Mario Robles que critica el uso del folclorismo como una distracción ante la omisión de problemas sociales.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Gerardo Garfias Ruiz / Colaborador

Muchas gracias Doctor Gerardo Espinoza

De nueva cuenta como ha sucedido por más de cuarenta años durante el periodo de estiaje recrudecido ahora por el control cada vez mayor del crimen organizado en regiones importantes del territorio oaxaqueño, los pobladores de la zona de los Chimalapa dan el grito de alerta ante las amenazas, agresiones, invasiones y presión que padecen por ser un ejemplo dramático de la intromisión, usurpación y despojo que las acciones de la reforma agraria en tanto legitimadora del triunfo de la clase económica y política emanada del movimiento de 1910, al imponer una titulación que en la mayoría de los casos no reconoció los territorios ancestrales y que para el caso de los Chimalapa, tuvieron que comprar sus mismas propiedades a la corona española por talegas de oro como se demuestra en parte de su historia plagada como la de los Pueblos Originarios de avasallamiento, explotación y discriminación latentes. A pesar de los esfuerzos que uno que otro gobierno estatal y a veces con el poco interés del gobierno federal ha hecho por que se restituyan las miles de hectáreas invadidas por el interés de terratenientes, ganaderos y autoridades del vecino estado de Chiapas, el asentamiento forzado de grupos de Pueblos tan distantes como los Chinantecos expulsados de sus ricas tierras por las obras de “prioridad nacional” como las presas de la Cuenca del Papaloapan o de grupos originarios del estado de Guerrero y del mismo Chiapas que huyen de la violencia y la pobreza de sus lugares de origen, que se expresan en acciones como el reconocimiento y devolución de tierras como las de la zona conocida como la Gringa en que el Obispo de los Pobres jugó un papel definitorio a pesar de los atentados contra su vida y la voluntad política del gobernador oaxaqueño de ese entonces.

Aún con esa especie de mantra tan en boga hoy día que los gobernantes en turno conocen “como nadie antes” los 570 municipios que conforman el territorio estatal, no parecería que tengan el conocimiento específico o la información precisa de la problemática real que enfrenta la población de Zoques, Chinantecos, Tzotziles, Tzeltales, mestizos entre otras, ni mucho menos la composición geográfica asida peligrosamente de pinzas que se rompen en muchos momentos y que ahora en los últimos veinte años el avance de la maña ha venido a ensombrecer más el clima de coexistencia comunitaria a pesar del esfuerzo de los pobladores originarios y los grupos que se han asentado en los últimos 40 años en la zona. Solo baste mencionar que en la parte de mayor conflicto que pertenece a San Miguel Chimalapa aun cuando para los externos sean gobierno o no lo que más mencionan son temas de Santa María, enfrentan las invasiones y presiones que han costado vidas y que como en este momento aumentan en comunidades como Benito Juárez y San Antonio que junto a otras tres más tienen que transitar con los peligros que eso implica más de cuatro localidades de asentamientos de personas de Chiapas incluyendo un municipio hechizo chiapaneco en línea recta para salir de sus localidades y por si algo les faltara ahora la invasión y amenazas de los grupos con armas de alto poder.

Hace ya más de una año que la Corte después de una tortuosa e inexplicable espera de 11 años resolvió el reconocimiento de miles de hectáreas como propiedad de los Zoques de los Chimalapa ordenando a los gobiernos estatales de Chiapas y Oaxaca instrumentar dicha resolución que entre otras medidas están la modificación de sus constituciones locales en materia de límites, el deslinde de acuerdo a las posesiones originales de los Chimalapa, así como la promoción y auspicio del clima social de conciliación y avenencia que se requieren impostergablemente sin que se haya hecho lo mínimo para cumplirlo por los gobiernos involucrados salvo los boletines y declaraciones de ocasión en que uno y otro pretenden adjudicarse los logros de la resolución hasta ahora incumplida.

Así en esta situación que en más de 370 conflictos agrarios se expresan de los cuales al menos 50 son graves causando enfrentamientos y violencia crecientes, se agregan otros conflictos delicados en la operación de obras e inversiones como el interoceánico, el libramiento sur, la presa sobre tierras aledañas al río verde en que la consulta obligatoria por ley para la decisión d ellos Pueblos y Comunidades no se aplica o se simula, la persecución, asesinato y desaparición de defensores del territorio y de los derechos de los Pueblos y comunidades, la represión física o seudo legal de representantes, líderes comunitarios y de organizaciones sociales que desnudan ignominiosamente el discurso oficial de protección y defensa de los Pueblos y Comunidades Originarias que olvidan la historia implacable que es con el pueblo o sin el gobierno. 

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