México ocupa el segundo lugar en víctimas por disparos al aire en América Latina. Ante esto, las autoridades en Oaxaca han prohibido a la ciudadanía realizar este tipo de actividades durante el fin de año.
En 2019, de acuerdo con el Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe (UNLIREC), disparar al aire es una manera de festejar celebraciones o días especiales en el país.
Además, en la gran mayoría de estos casos existe impunidad, pues casi nunca hay responsables de estas muertes o de los lesionados graves.
Ante este panorama, las autoridades de seguridad han prohibido realizar detonaciones y disparos al aire de armas de fuego durante la celebración de Fin de Año.
Disparar al aire puede ser letal
Las balas son aerodinámicas, por lo que son mortíferas si al regresar impactan a una persona.
Durante un disparo al aire, la bala puede viajar hasta 1.6 kilómetros hacia lo alto, dependiendo del ángulo del disparo y de la potencia del arma.
Después de alcanzar su mayor altura, la bala cae a una velocidad de 61 metros por segundo, suficiente para penetrar un cráneo.
En esta época del año, las familias se reúnen y salen de casa a convivir en espacios públicos.
Hay personas que durante estas convivencias consumen bebidas alcohólicas, factor que podría orillarlas a sacar un arma y disparar.
En la ciudad, el director del Heroico Cuerpo de Bomberos de Oaxaca, Manuel Maza Sánchez, urgió a evitar el uso de pirotecnia y los disparos al aire, para que todos regresen bien a sus hogares y se eviten tragedias que pueden costar la vida a niños, niñas y adultos.
Por su parte, con motivo de las celebraciones de fin de año, los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) hicieron un enérgico llamado a la conciencia social para evitar la quema de fuegos artificiales, especialmente en presencia de niñas y niños, ya que su uso representa un alto riesgo de accidentes graves.
Durante este mes, se registró un incremento significativo de lesiones por quemaduras, las cuales representan el 73 por ciento de los casos atendidos en los servicios de urgencias, derivadas principalmente del manejo inadecuado de cohetes, petardos y productos elaborados a base de pólvora.
Advirtieron que este tipo de accidentes puede generar daños irreversibles, como amputaciones, afectaciones permanentes en la piel, así como lesiones severas en ojos y rostro.
Las estadísticas señalan que el 82 por ciento de las lesiones por pirotecnia ocurren en las manos, seguidas por daños en la cara y los ojos, lo que evidencia el alto nivel de peligro de estos artefactos.
Después de la pirotecnia, el fuego directo —proveniente de fogatas, anafres o velas encendidas en espacios cerrados o concurridos— constituye la segunda causa de quemaduras durante esta temporada.
La institución exhorta a madres, padres y personas cuidadoras a mantener una supervisión permanente de los menores de edad y a evitar que compren, quemen o guarden pirotecnia en bolsillos o mochilas; además, no permitir que se acerquen a fuegos artificiales durante su almacenamiento o quema.
En caso de una quemadura, se recomienda retirar de inmediato a la persona de la fuente de calor, enfriar la zona afectada con agua corriente, no aplicar hielo, aceites ni sustancias caseras, y acudir de forma inmediata a la unidad médica más cercana.
