El incremento de las lluvias por la actividad ciclónica alcanza la limitada producción agrícola en Oaxaca, repercutiendo gradualmente en los precios de productos como el tomate rojo.
En una semana Moisés Cuevas Hernández, quien empieza a ver los efectos del exceso de humedad en el invernadero de media hectárea que tiene en Zimatlán de Álvarez, tuvo que subir un 25 por ciento el precio.
Si el jueves pasado llegó a la zona aledaña de la Central de Abasto a vender cajas con 20 kilogramos de tomate en 200 pesos, ayer las vendió en 250 pesos.
Elevar el costo de la venta “en parte tiene que ver que con las lluvias recientes que echan a perder las plantas y merma la producción”.
Es la humedad la que hace que se “enfermen” las plantas, que agarren plagas como tizón, esa que “seca la mata y mancha el tomate, cono si una parte ya la hubieran hervido”.
Quienes participan en la actividad comercial de productos frescos en la periferia de la Central de Abasto, a un costado de las Riveras del Río Atoyac son el pulso del vaivén económico.
Oscar Cruz Romero, quien además de lo que cosecha en media hectárea en San Francisco Tutepetongo, Cuicatlán, expende lo de otros productores para economizar gastos de transporte, sabe de la incertidumbre que representa el paso del huracán Irma por Florida, en Estados Unidos.
Eso que parecería ajeno por tratarse de otro país, repercute en el campo oaxaqueño, al ser Florida el principal expendedor de hortalizas y tomate para Estados Unidos durante el inverno.
“En dado caso que el huracán Irma afecte Florida, se elevarían los costos”. Sería Sinaloa, el principal competidor y productor en México quien surtiría te tomate rojo, encareciendo los costos. Oaxaca no tiene la suficiente capacidad para producir lo que aquí se consume.
La repercusión podría verse hasta noviembre o diciembre. Antes de llegar a esos meses los incrementos pueden ser graduales, sobre todo “si sigue lloviendo y las comunidades donde producimos quedan incomunicadas por los deslaves y los derrumbes”.
Agua, corre a productores del atoyac
Una parte de la margen del Río Atoyac fue rellenada a finales de julio para que dos días a la semana la ocuparan expendedores de tomate al mayoreo. El aumento del nivel de agua en el afluente hizo que ayer regresaran a vender en las Ríveras del Atoyac, a las afueras de la Central de Abasto.
“No se preocupa ninguna autoridad de nosotros, nos pusieron ahí mirando cómo está la situación, nadie se preocupa que nos den un lugar adecuado, está muy enlodado, nadie llega a comprar” reprochó Reynaldo García Gómez.
Él, un vendedor de verduras que cosecha en Ocotlán llegó la noche del miércoles con camioneta cargada de chayote, nopal y aguacate.
Al igual que él ya había otros 40 productores que se habían estacionado ahí con sus camionetas. A media noche el riesgo de estar dentro de la margen del río y su creciente, hizo que volvieran a las Riveras del Atoyac, punto intermedio entre ese “playón” y la Central de Abasto.
Virginia García López otra expendedora de verduras al mayoreo ya está acostumbrada a que esta no sea una buena temporada. Las lluvias le han enseñado, que a diferencia de la época de calor, “niega” la producción de nopal, pero a la vez mejora el precio.
Si en marzo o en abril un tambo con 130 pencas de nopal lo vendía hasta en 15 pesos, ahora “que está escaso” se lo pagan en 60 o 70 pesos.
“Si siguen las lluvias va a escasear más y el tambo llegaría a cien o 110 pesos”. El precio es como expendedores “propios”, como ella quien con su familia cultiva hasta dos mil 500 matas de nopal en una hectárea en San Pedro Mártir, Ocotlán, conforme pasa a manos de comerciantes, el precio se eleva.
