- La contadora de profesión, es una enamorada del futbol
En las mañanas de fin de semana, cuando el sol comienza a calentar el ambiente sobre el campo de futbol, aparece Bertha Alegría Vásquez con una sonrisa que refleja entusiasmo y determinación.
Madre de dos hijas y contadora de profesión, Bertha ha encontrado en el futbol no sólo un deporte, sino un refugio, una pasión que late en su sangre y que la conecta con una parte esencial de sí misma.
Practicar una disciplina deportiva siendo mujer y madre no es sencillo, reconoce. La rutina diaria se reparte entre el trabajo profesional, las responsabilidades del hogar y la atención a su familia.
Sin embargo, Bertha ha aprendido a abrir espacios en su agenda para dedicarse a lo que ama: correr tras el balón, compartir la cancha con sus amigas y liberar el estrés acumulado durante la semana.
“El futbol me ayuda a desestresarme, a convivir, a sentirme viva”, comentó con firmeza. Aunque las múltiples ocupaciones le dificultan entrenar, asegura que lo aprendido nunca se olvida, porque el futbol es parte de su esencia.
Más allá de los resultados o los trofeos, Bertha Alegría busca la satisfacción de haber jugado, de haber entregado todo en el terreno de juego.
Para ella, cada partido es una oportunidad de crecimiento personal, de activar la mente y el cuerpo, de ejercitar la memoria y la velocidad, de pensar estratégicamente en cada jugada. “El deporte es una de las mejores medicinas para el cuerpo y el alma”, afirma convencida.
Su pasión también se refleja en el deseo de que sus hijas, Mónica Belén y Camila Yamilet, encuentren en el deporte un camino propio.
No pretende imponerles el futbol, pero sí inculcarles la importancia de mantenerse activas, de descubrir la disciplina que las haga sentir plenas.
“Ellas decidirán qué deporte practicar, pero quiero que sepan que el ejercicio les dará fuerza física y mental, y les abrirá puertas para convivir y relacionarse mejor con los demás.”
Bertha disfruta que sus hijas la acompañen al campo, porque más allá de los goles y las jugadas, se trata de compartir momentos, de enseñar con el ejemplo que siempre hay un espacio para el deporte, incluso en medio de las responsabilidades familiares.
Con un mensaje claro, invita a otras madres a dar ese paso: “Siempre hay un momento para practicar el deporte que más te guste, pues además de mejorar tu salud, también fortalece el entorno familiar y te permite conocer nuevas personas. El deporte nos une y nos ayuda a mantener la armonía”.
En cada partido, Bertha Alegría Vásquez demuestra que el futbol no es únicamente una competencia: es un acto de resistencia, de pasión y de amor propio. Una forma de recordarse a sí misma y a quienes la rodean, porque la vida también se juega en la cancha, donde lo importante no es ganar, sino disfrutar y dejar el corazón en cada jugada.
