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Albert Camus en una cuartilla

Un retrato del escritor y filósofo Albert Camus, quien nació el 7 de noviembre de 1913 en Mondovi, Argelia Francesa.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Albert Camus nació el 7 de noviembre de 1913 en Mondovi, localidad de la Argelia Francesa. Fue criado en medio de la mayor pobreza en un hogar que hoy llamaríamos monoparental. La madre Catalina Elena Sintes, analfabeta de ascendencia española, tuvo que desempeñarse, al enviudar, en varios empleos para poder sobrevivir y mantener a su hijo de apenas un año de edad. Como el padre de Albert, Lucien Camus, fue muerto en la guerra, el pequeño tenía derecho a una beca que le permitió cursar sus estudios primarios. El precoz talento del muchacho lo hizo ganarse el afecto de los profesores que siempre le impulsaron a seguir desarrollando su amor por las letras y el conocimiento. A la postre, este pequeño huérfano de la guerra escribiría obras de teatro, ensayos, poesía y una de las narraciones más influyentes del siglo 20.

En virtud de las tesis filosóficas que se inscriben en sus novelas, Albert Camus, es reconocido plenamente como filósofo. La precaria salud del argelino, aquejado de tuberculosis, no evitaron que participara activamente en la resistencia francesa que enfrentó a la ocupación nazi, tampoco le impidió viajar por Europa a manera de corresponsal de Le Combat, donde escribía artículos contra el totalitarismo. Camus decía, y es cosa de creerle, que “con libertad, la prensa podía ser buena o mala; pero, sin libertad, sólo había prensa mala”.

Albert Camus ingresó a la élite literaria con su primera novela El extranjero (1942) en la que se narra un asesinato absurdo que desemboca en un juicio en el que detalles nimios, como el hecho de tomar café con leche el día de la muerte de su madre, pueden ser decisivos para juzgar la calidad moral de un hombre. Camus siguió su brillante carrera literaria con títulos como “La peste” (1947). Amó y fue amado, aunque todavía haya que aclarar lo que esto significa en términos existencialistas. También fue galardonado con el premio Nobel de Literatura (1957) y, tras ello, escribió una carta de agradecimiento a su maestro de primaria. 

En enero de 1960, el hombre que dijo que “no conocía nada más idiota que morir en un accidente automovilístico”, murió en uno, a pesar de que aquel día contaba con un boleto de tren hacia París. [email protected]

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