Por Staff
Gracias a la iniciativa de la artista visual Siegrid Wiese y a la colaboración del Centro Vlady de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), dirigido por Fernando Gálvez de Aguinaga, 50 obras del pintor ruso-mexicano Vlady se exhiben, desde el pasado fin de semana, en el Museo de los Pintores Oaxaqueños (MUPO), junto con otras tantas obras de Wiese, en la exposición “Coloquio de los Pinceles”.
Curada por Gálvez de Aguinaga, Silvia Vázquez y Tonatiuh Gallardo, la muestra “Coloquio de los Pinceles” incluye 13 cuadernos y 34 obras de Vladimir Kibálchich Rusakov, mejor conocido como Vlady, quien residió en México desde 1941 hasta 2005.
En el marco de la inauguración de la muestra, el rector de la UACM, Juan Carlos Aguilar Franco, y el Secretario de las Culturas y Artes del Estado de Oaxaca, Flavio Sosa Villavicencio, firmaron un convenio de colaboración en materia de cultura y educación. La exposición constituye el primer paso de dicho convenio, pues la Seculta de Oaxaca contribuyó para la exhibición en el Centro Vlady de la Ciudad de México, y a su vez, la UACM contribuye para la presentación del “Coloquio de los pinceles” en el MUPO.
Un asomo
El triunfo de la revolución soviética en Rusia condujo a muchos de sus artistas y pensadores más importantes a recorrer el mundo. Varios de esos representantes de la Unión Soviética sintieron atracción por México y algunos se quedarían en nuestro país al arreciar la persecución emprendida por Josef Stalin contra quienes consideraba sus enemigos políticos.
De los artistas soviéticos que visitaron México y luego hallaron la muerte o la censura en la Unión Soviética, destacan los poetas Valdimir Mayakovsky e Ilya Eherenbug, junto con el cineasta Sergei Eisenstein. El más famoso de todos estos soviéticos en México fue León Trotsky, quien llegó a residir a la Ciudad de México como refugiado político en 1937 y murió asesinado en su casa de Coyoacán en 1940, a manos de un sicario de Stalin.
Por otra parte, un año después del deceso de Trotsky, otro importante autor soviético vino a residir en México: el novelista Víctor Serge (1890-1947), quien huyó de la URRSS tras ser enviado por Stalin a un campo de concentración en 1936. Exiliado en Francia, Serge también abandonó ese país en 1941, cuando lo invadieron los nazis.
El escritor, famoso desde 1931 por su novela “El nacimiento de nuestra fuerza”, se estableció en la Ciudad de México con su hijo Vladimir Kibálchich Russakov (Kibálchich era el verdadero apellido del escritor, quien se lo cambió a Serge durante sus años como agitador en la Unión Soviética). Poco después llegó a vivir con ellos en México la pareja de Serge, la arqueóloga y escritora Laurette Séjourné.
Con el nombre artístico de Vlady, el joven Vladimir Kilbálchich se dio a conocer como pintor en México en 1945. Al morir su padre en 1947, Vlady se casó con Isabel Díaz Fabela y dos años después adoptó la nacionalidad mexicana. A partir de 1952 el artista emigrado abrió en la capital de la república la galería Prisse, junto con los pintores Héctor Xavier, Alberto Gironella, Josep Bartolí y Enrique Echeverría.
Esta galería, que funcionó durante un año, fue fundamental para el inicio del movimiento conocido como La Ruptura, en el cual destacó una nueva generación de artistas visuales que se confrontó con la estética del nacionalismo mexicano y difundió en nuestro país la pintura abstracta y una nueva corriente de arte figurativo.
Vlady acompañó a ese grupo de artistas y en 1971 recibió el premio del Salón Anual de Grabado en la Plástica Mexicana. Ese mismo año la presidencia de la república le comisionó la ejecución de un mural de dos mil metros cuadrados en el interior de la Biblioteca “Miguel Lerdo de Tejada” (antes templo de San Felipe Neri), en la Ciudad de México.
Durante diez años, el pintor de origen ruso trabajó hasta completar en 1981 el mural “Las revoluciones y los elementos”. Constituye un recorrido a través de las revoluciones modernas de la historia occidental: desde la Revolución Francesa, pasando por la independencia de los Estados Unidos, hasta las revoluciones de América Latina y México. Este hilo conductor enmarca diversos temas humanos: la historia, la mitología, la poesía, la ciencia, la política, el erotismo, la música y el psicoanálisis, entre muchos otros.
En 1986, el Instituto Nacional de Bellas Artes organizó la primera exposición del pintor ruso-mexicano en el Museo del Palacio de Bellas Artes con el título “Vlady: Exposición metodológica”. Veinte años después, en 2006, el mismo museo exhibió la muestra-homenaje póstuma “Vlady. La sensualidad y la materia”.
El Museo de Arte Moderno organizó en el año 2000 la primera exposición retrospectiva de obra gráfica de Vlady que —con dibujos, acuarelas y grabados— permitió admirar su profunda reflexión histórica en torno al arte. Los gestos de sus trazos, una iconografía distintiva, elementos y símbolos aparecieron como aspecto unificador en su obra.
En 2004, Vlady donó al pueblo de México su acervo plástico, gráfico y documental con más de 40 mil piezas. Este patrimonio incluye una de sus obras más relevantes: “Las meninas caribeñas”, parte de la colección del INBA. Vlady falleció en 2005 en la ciudad de Cuernavaca, donde residía desde 1990.
La exposición
En cuanto a la exposición curada por el Centro Vlady, los especialistas Silvia Noemí Vázquez Solsona y Tonatiuh Gallardo Núñez resaltan en su texto para el catálogo publicado por la UACM: “El coloquio de los pinceles que verán entre Siegrid Wiese y Vlady es un diálogo plástico que entreteje encuentros y desencuentros entre ambos. Nuestro coloquio plástico celebra los 25 años de la trayectoria artística de Siegrid, primero en el Centro Vlady y luego en el MUPO, a través de un diálogo que resalta la sensualidad de la técnica”.
En otro de los textos críticos que integran la exposición, Gálvez de Aguinaga destaca: “Siegrid, mujer inquieta, promotora cultural además de trabajadora incansable de las telas; desde su estudio flotado frente al jardín Conzatti de la capital de Oaxaca, se ha vuelto una discípula de la pasión pictórica de Vlady”.
Conócela
Siegrid Wiese nació en la Ciudad de México en 1980 y ha pasado su vida en Oaxaca, donde se formó como pintora autodidacta en el grupo de artistas visuales Taller 910. Posteriormente ha desarrollado una intensa carrera como artista visual y promotora cultural. Desde 2012 organiza anualmente el Festival de Arte Erótico en Oaxaca.
La artista ha expuesto en más de 50 muestras en diferentes partes de la República Mexicana, Estados Unidos y Europa. En 2021, en colaboración con Jesús González Gutiérrez, Wiese realizó un mural al fresco de 42 metros cuadrados en la ciudad de Parzeczew, Polonia.
