Rafael Alfonso
Sin duda, uno de los oficios más antiguos del mundo es el de vendedor y sin embargo es uno de los que más vacantes ofrece durante todo el año para toda suerte de productos y servicios, desde las tortillas hasta los seguros médicos, pues al final de todas las cadenas productivas siempre hará falta alguien que contacte y convenza al consumidor final de que vale la pena adquirir lo que la empresa o el particular ofrece.
Aunque tengamos la convicción de que el público consumidor necesita lo que ofrecemos, hay que prever que muchas veces los esfuerzos de un vendedor serán rechazados, y en algunas ocasiones, no de la mejor forma, es decir, el cliente potencial puede incluir en su negativa malas caras o comentarios desagradables del tipo “en otros lados es más barato” o cuestionamientos burlones acerca de la calidad o utilidad del producto o servicio.
Obviamente, un vendedor bien capacitado conoce perfectamente lo que oferta, pero no basta con eso para lograr el éxito de una transacción. Los vendedores más exitosos, parecen conectar y empatizar mágicamente con las personas a quienes va a ofrecer su producto; mientras que otros, a pesar de muchos esfuerzos, no alcanzan a lograr esa misteriosa conexión.
Todos conocemos a una persona que afirma que sus habilidades como vendedor son nulas al grado de que no sería capaz de vender productos que “se venden solos”, como el pan caliente, el gas o el agua en el desierto. Esta inseguridad, por cierto, es digna de ser revisada en un proceso analítico, pues tarde que temprano, ya sea que trabajemos para otros o seamos nuestros propios jefes, tendremos que “vender” nuestras habilidades, nuestro conocimiento o nuestros proyectos, y para ello será necesario trabajar en la forma en qué lo hacemos.
La anterior reflexión viene a cuento porque en pasados días, iniciamos la venta de boletos de una rifa que tiene como Primer premio una motoneta Italika 2025. A través de esta rifa el Instituto de Estudios e Investigación Psicoanalítica (INEIP A.C.) busca generar recursos para nuestro dispositivo clínico-social Infancia es destino, con el cual brindamos atención psicoanalítica a niñas y niños en situación de vulnerabilidad en sus propios centros escolares.
Como podrán imaginar esta labor que hacemos de forma gratuita y voluntaria, genera importantes gastos. Por ello, el apoyo de las personas que adquieran un boleto será invaluable. Si deseas colaborar con nosotros puedes contactarnos al correo señalado, buscarnos en nuestras redes sociales o consultar nuestra página web. En próximas notas, seguiremos comentando cómo nos está yendo con esta experiencia.
