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Consultorio del alma. Cuenta conmigo: ¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos!

Foto(s): Cortesía
Redacción
  • Psicoanálisis, política y ciudadanía
  • Primera de dos partes

Por Jesús Antonio Martínez Carrasco

 

¿Quién no ha escuchado la frase “¡Pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos!”? Es una frase que se le suele atribuir a Porfirio Díaz, sin embargo, su origen dista de éste personaje. 

Según el artículo titulado “Historia de una frase sensacional”, publicado en el diario “El Heraldo de Chihuahua” el 3 de diciembre de 1962 fue escrita por el abogado, escritor, historiador y político Nemecio García Naranjo (1883-1962). En el artículo describe que García Naranjo escuchó la frase en Nueva York en 1926 de un sacerdote jesuita de nombre Carlos M. Heredia. El abogado le preguntó al sacerdote quién era el autor de la frase, a lo que éste respondió que era de su hermano, miembro también de la compañía de Jesús.

La frase antes mencionada encierra la complejidad que significa para México ser vecino de la mayor potencia, todavía, económica del mundo y que ambos están destinados a coexistir en el presente y en el futuro. Desde su nacimiento ambas naciones han tenido una relación enrevesada: guerras, apropiación de territorios, tratados, acuerdos y, esencialmente, dominio económico, político y social de Estados Unidos sobre México. 

La ubicación geopolítica de México nos da a pensar lo complicado que sería hacer un camino propio y tomar decisiones autónomas.

Datos migratorios

El vínculo entre ambas naciones, en el tema de migración, está tan entrelaza. El mayor grupo migrante que vive en Estados Unidos es mexicano; 39 millones según el Anuario de Migración de Remesas México 2024 y el mayor grupo migrante que vive en México es estadounidense; más de un millón y medio según los datos del Departamento de Estado de Estados Unidos 2022.

Testigo

Tengo casi 2 décadas de dar clases de español para extranjeros y en ese lapso de tiempo he atestiguado la llegada de muchos estadounidenses que han venido a vivir en México, en este caso a Oaxaca. Mi profesión me ha permitido conocer las razones de migrar a Oaxaca: por el clima, el cual es más amigable a comparación de las bajas temperaturas extremas de algunos estados del país del norte, por una vida más tranquila y menos ajetreada y demandante cómo ocurre en las grandes ciudades y por el valor de la moneda estadounidense respecto del peso mexicano. La comida, salud, transporte, actividades lúdicas y renta o venta de vivienda son mucho más baratos que en los lugares de origen de los ciudadanos estadounidenses que viven en México y el cual, en un porcentaje muy alto, son jubilados.

En estos 20 años de enseñanza de español a muchos estudiantes estadounidenses he podido conocer cientos personas de ese país: personas generosas, respetuosas de la cultura y de las tradiciones del lugar, que aportan su grano de arena para el desarrollo de la comunidad y que se integran de manera “adecuada” a la sociedad que los recibe. Pero como dice el dicho: “hay de todo en la vida del señor”. Hay una anécdota donde sus dos protagonistas entrecruzan su cultura e idiosincrasia, pero también la disposición psíquica que tienen hacia el otro. Conozcámosla en la segunda parte de este texto.

Continuará el próximo lunes…

 ¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 700C6/951 132 8534 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.! Visítanos en https://www.ineip.com.mx/ 

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