Alrededor de cinco metros de una barda perimetral que separa al engavionado de la carretera Cerro del Fortín se vino abajo sobre un domicilio de la calle División del Norte de la colonia Santa María, por el reciente terremoto y esto podría poner en riesgo la estabilidad del andador y de uno de los carriles de esa vía de comunicación, que fue ampliada en el 2006.
El cercado de piedra de cantera se derrumbó la madrugada del viernes pasado, a eso de las cinco de la mañana, casi cinco horas después del sismo, y arrastró tierra a su paso y algunos árboles que se encontraban en su alrededor, para terminar sobre dos cuartos de lámina y uno más de materiales de construcción, pegados al talud.
Ahí, rentaban una señora, su hija y dos nietas, así como un señor y un nieto, que afortunadamente no sufrieron alguna lesión, salvo el susto.
“Cuando se cayó nos despertaron los gritos de las señoras, pero por fortuna no pasó nada, porque la señora, su hija y sus nietas prefirieron dormir en el cuarto de material de construcción. De lo contrario, habría pasado una desgracia”, relató Genaro Matus Linares, yerno de la dueña de la casa.
Destrozados quedaron los cuartos de lámina. FOTO: Mario Jiménez
Tanto la señora y sus demás familiares pudieron salir con cierta facilidad, más no así los demás inquilinos.
“Como una gran parte del derrumbe cayó sobre la puerta, tuvieron que brincar para salir por la ventana”, contó.
Durante la mañana de ese viernes, agentes de la Policía Vial se apersonaron al domicilio para revisar inicialmente las afectaciones y colocar una cinta amarilla de precaución.
“Llamaron al C-4 (Centro de Control, Comando y Cómputo), para notificar lo que pasó y llamar a Protección Civil”, señaló.
Sin embargo, pasaron los días y el personal de Protección Civil se presentó hasta ayer por la mañana para hacer las valoraciones respectivas.
El cuarto de material, lo único que se salvó. FOTO: Mario Jiménez
“Llegaron como tres personas, nos ayudaron a sacar los árboles, también verificaron el derrumbe y nos advirtieron que el muro que quedó en pie, puede venirse abajo con un nuevo temblor o por la lluvia”, asentó.
También apercibieron que las casitas ya no pueden ser habitables ante un eventual nuevo derrumbe, pero no encontraron algún riesgo en el engavionado, que soporta el andador y uno de los carriles de circulación.
“Revisaron y nos dijeron que no se movió, que se encontraba en óptimas condiciones, que se mantenía alineado”, apuntó.
Incluso, tampoco hallaron algún riesgo para la vivienda, donde residen su suegra, esposa y dos hijos, ubicada metros abajo.
“Nos vamos a quedar, porque nos han dicho que si hay nuevo derrumbe, no llegará hasta la casa”, refirió.
No se estabilizaron laderas
Sin protección quedó el engavionado. FOTO: Mario Jiménez
Sin embargo, según un estudio del Servicio Geológico Mexicano (SGM), en los cortes de la ampliación de la vía de comunicación, principalmente del lado izquierdo del camino (de oriente a poniente), no se realizaron trabajos de estabilización de laderas y taludes, y por tanto, dependiendo de la litología y de su grado de intemperismo y fracturamiento, "se favorece al movimiento de materiales ya sea con falla tipo suelos en las rocas alteradas o fuertemente fracturadas".
A causa de esto, los materiales “podrían alcanzar al propio camino durante la operación” y “a otras obras de infraestructura e incluso, viviendas”.
Independientemente de esto, “se desconoce si previo a los trabajos de la ampliación se desarrollaron estudios geológicos-geotécnicos encaminados a definir las condiciones de estabilidad de laderas y taludes”, tal como lo disponen las normas técnicas de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).
Además de que “se presume que en el diseño constructivo o en el procedimiento de construcción del terraplén existe algún inconveniente técnico ya que se observa que los materiales del relleno 'patean' o han 'pateado' sobre muros perimetrales de viviendas a los que desestabilizan e incluso los han llevado a la falla, (debido a que) los muros de gavión en algunos sitios se observan deformados o abombados prematuramente”.
Recomiendan desalojo
La barda arrastró tierra y árboles a su paso. FOTO: Mario Jiménez
Ante ello, el SGM recomienda verificar que las características del proyecto ejecutivo corresponda con las características geológico-geotécnicas del lugar por la condición de peligro para la población, así como conocer las condiciones de estabilidad de laderas y taludes en la zona, y en caso que estos procedimientos se desarrollen, se tome la precaución de proteger viviendas, obras de infraestructura y a los vecinos que pudieran verse afectados por deslizamientos durante los cortes de taludes y su estabilización.
También, sugirió que durante los trabajos se desalojen temporalmente las viviendas de 22 familias de las colonias Santa María y Flavio Pérez Gazga, por encontrarse en una cañada, que es la zona de mayor riesgo por caída de bloques de roca.
Además, que se verifique el funcionamiento geotécnico de los muros de gavión que se han deformado y que se tomen las medidas correctivas para garantizar su correcto funcionamiento, así como que se programe una instrumentación del terraplén, muros de gavión y taludes de manera que se tenga un seguimiento periódico y permanente sobre su comportamiento y en su caso, “tomar las medidas correctivas en tiempo y forma, evitando daños a la obra de ampliación de la carretera, viviendas, otras obras de infraestructura y lo más importante, se salvaguarde la vida de vecinos y usuarios de la carretera”.
