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Es oficial: lo hipster ha muerto

Foto(s): Cortesía
Redacción

Desde la aparición del dandismo (forma primitiva de distinción social que podría servirnos como una reminiscencia de lo hipster) las sociedades modernas siempre han tenido su particular espacio para lo refinado, la floritura y el gusto por el decoro. Esa cultura bohemia termina muchas veces siendo asimilada por el mercado y de ahí la “muerte” tan banal que propongo. Muerte que en realidad tiene un sentido figurado y se parece más a una resurrección que a un adiós definitivo. Un tópico de la moda es que TODO VUELVE.


¿Cómo puede la cultura alternativa pasar a ser mainstream y convencial? ¿Tienen las modas un poder significativo en nuestras vidas como para realizar saltos generacionales? En su libro El imperio de lo efímero, el filósofo francés Gilles Lipovetsky estudia la evolución de la moda desde la sociedad feudal hasta nuestros días. Podría decirse que el estilo, la confección y complementos tienden a ser ornamentos que huyen, por norma, de representar el espíritu de la época. Esto es porque la moda ha conseguido mantenerse separada, construyendo su propio espacio en la imaginación, sin tener mucho que ver con el resto de los mortales. Sin duda una filosofía snob por definición (snob viene de sine nobile, un término latino usado contra los arribistas que en la edad media aspiraban a subir de clase social sin disponer de títulos, esclavos de las apariencias).


La ironía de la cultura alternativa es que promete a todos ser diferente, haciendo que al final todo sea igual. Algunos incluso competirán por ver quién es más igual. Hay un placer deliciosamente grotesco en ser una fashion victim del underground. El futuro puede ser o no prospero, pero las tendencias siempre cambian, siempre serán distintas. Al hipster lo relevará un nuevo sujeto, y el reciclado continuará perpetuando estructuras sociales muy esquemáticas.

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