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Así lució el Primer Desfile de Delegaciones 2025 en Oaxaca

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Foto(s): Mario Jiménez Leyva
Alexandra Zolorio

Las calles de Oaxaca vibraron ayer con un estallido de energía y folclore, al culminar el Primer Desfile de Delegaciones 2025. La jornada fue una auténtica sinfonía de música, algarabía y color, dejando un dulce sabor a celebración en el aire, preludio de la máxima fiesta de los oaxaqueños.

Desde temprana hora, la ciudad se transformó en un lienzo en movimiento. Cada delegación, con sus diversos trajes tejidos con hilos de tradición, sus músicas contagiosas que invitaban a mover los pies y la alegría desbordante pintada en cada rostro, se encargó de tejer, una vez más, esa conexión mágica que une pueblos, corazones y tradiciones en un encuentro simplemente inolvidable. Fue un abrazo colectivo donde la diversidad de Oaxaca se manifestó en cada paso de baile, en cada nota musical y en cada sonrisa compartida.

Este magno desfile, antesala de la Guelaguetza, nos ha dejado ansiosos por lo que viene. Mañana, en la emisión matutina del Primer Lunes del Cerro, el escenario se iluminará con la gracia de las Chinas Oaxaqueñas de Casilda Flores, la mística de Santa María Teopoxco, el ímpetu de Ciudad Ixtepec, la tradición de Miahuatlán de Porfirio Díaz y Santo Domingo Zanatepec, el folclore de Collantes, la ancestralidad de Santiago Zacatepec Mixe, la cadencia de Santa María Atzompa, la fuerza de San Juan Copala, la identidad de la Heroica Ciudad de Tlaxiaco, la alegría de San Juan Cacahuatepec, la voz del río de San Felipe Usila, el barro de San Bartolo Coyotepec y el trópico de San Juan Bautista Tuxtepec.

Por la tarde, la fiesta continuará a las 17:00 horas, con la participación estelar de delegaciones que prometen un espectáculo igualmente cautivador: San Mateo Macuilxóchitl de Ártigas Carranza, la magia de Huautla de Jiménez, la grandeza de Tlacolula de Matamoros, la brisa de San Francisco del Mar, la elegancia de Asunción Ixtaltepec, la autenticidad de Santos Reyes Nopala, el corazón mixe de Santa María Tlahuitoltepec, la danza de San Pedro Amuzgos, el colorido de Villa de Tamazulápam del Progreso, la algarabía de la Heroica Ciudad de Ejutla de Crespo, la tradición de Santiago Juxtlahuaca, la música de San Melchor Betaza, el regreso de la Heroica Ciudad de Tlaxiaco, la mística de Villa de Zaachila, el son jarocho de San Juan Bautista Tuxtepec, la costa de San Pedro Pochutla, y la vitalidad de las Chinas Oaxaqueñas de Genoveva Medina.

Oaxaca ya respira Guelaguetza, y el desfile de ayer fue la primera pincelada de lo que será una fiesta inolvidable que, una vez más, reafirma el orgullo de ser oaxaqueño.

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