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Semillas de Vida, el proyecto de mujeres para conservar el maíz criollo en Huatulco

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

El Parque Nacional Huatulco, perteneciente a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), y el Comisariado de Bienes Comunales de Santa María Huatulco decidieron unirse para conformar el grupo Semillas de Vida con la finalidad de fomentar el liderazgo femenino y la educación ambiental en la conservación del maíz criollo.

De acuerdo con un reporte del organismo público descentralizado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la comunidad Cuajinicuil ha sido testigo de la historia inspiradora de nueve mujeres quienes han hecho del cultivo del maíz nativo una forma de vida, un acto de resistencia cultural y una vía de empoderamiento bajo la identidad de Semillas de Vida.

Y así el maíz, que sigue uno de los pilares de la alimentación en México, se transforma en mucho más que un cultivo, porque también es identidad, memoria y territorio vivo.

De esta manera, las mujeres de Semillas de Vida han hecho de este grano una causa común, cultivándolo con prácticas agroecológicas que promueven la conservación in situ de semillas nativas, como el maíz olotillo y el rocamey, y el uso responsable de los recursos naturales.

Con esto, su producción se basa en el modelo tradicional de la milpa, donde el maíz crece junto al frijol y la calabaza, enriqueciendo el suelo y fomentando la biodiversidad. Además, de otros cultivos de importancia comercial en el territorio como la jamaica.

Cada productora cultiva entre una y cinco hectáreas a través de un sistema de agricultura familiar a pequeña escala con un promedio de 1.1 toneladas anuales.

Además, este rendimiento permite a las mujeres sostener a sus familias y ofrecer un producto de alta calidad, sin comprometer la salud del ambiente.

Independientemente de ello, todo el proceso, desde la siembra hasta la cosecha y la transformación del grano, se realiza principalmente con herramientas manuales y el apoyo de sus familiares, sin uso de agroquímicos.

Así, aplican técnicas como el acolchado con hojas de maíz y el almacenamiento del grano en silos herméticos, que son prácticas que reflejan un profundo respeto por la tierra, la salud de sus familias y el cuidado del medio ambiente.

Aparte de esto, el grupo de mujeres ha generado un valor agregado al maíz, traducido en un producto delicioso y lleno de significado con las tostadas artesanales de maíz nativo, crujientes, aromáticas, con una variedad de colores, sabores, texturas.

Estas tostadas reflejan la riqueza del territorio, los saberes heredados y la diversidad de semillas que protegen, ya sea para acompañar guisos tradicionales, platillos contemporáneos o disfrutarlas solas, pues su versatilidad las ha convertido en un alimento apreciado dentro y fuera de su comunidad.

Entre sus sabores más representativos destacan las tostadas de corozo, tostadas con sal, tostadas para freír, de nopal y de coco.

Gracias al acompañamiento técnico de la Conanp-Parque Nacional Huatulco, a través del Programa de Conservación para el Desarrollo Sostenible, han logrado mejoras significativas, como la adquisición de estufas ahorradoras de leña que reducen el impacto ambiental, maquinaria que estandariza el tamaño y grosor de las tostadas, mejoras en su presentación y fortalecimiento en los procesos de almacenamiento.

También, han generado intercambio de saberes entre ellas y con otros proyectos agroecológicos de la región de la Costa, que ha enriquecido aún más su proceso y la organización, demostrando que el sabor, la tradición y la conservación pueden ir de la mano.

El grupo Semillas de Vida ha ido más allá de la producción, ya que a través de su participación en tianguis comunitarios, ferias locales y mercados, ha fomentado el consumo de productos locales y sostenibles, ya que en estos espacios no solo comercializan tostadas, también tejen redes, construyen comunidad y promueven un modelo de vida más justo, consciente y solidario.

 

Alta variación en Oaxaca

En Oaxaca, el 70 por ciento de las razas reportadas en México existen como parte de la dieta diaria de sus habitantes. Esta alta variación en el cultivo del maíz se debe por diversos factores como la geografía, la variación climática, topografía, diferentes tipos de suelos y principalmente, porque las comunidades han desarrollado procesos de selección y adaptación, lo que ha contribuido a dar origen a diferentes variedades para su autoconsumo y comercialización.

 

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