Sentado frente a su domicilio y en espera de su hija, Demetrio sonríe con la mirada hacia puesta en el cielo, agradecido porque la lluvia les dio tregua; el hombre no quiere dejar su casita y pide a Dios que no llueva más.
Demetrio se niega a abandonar la vivienda al igual que los integrantes de más de 100 familias afectadas por el torrencial aguacero ocurrido el pasado fin de semana que desbordó el Atoyac e inundó a Santa Inés Yatzeche, Zimatlán.
El afectado confirma que en su pueblo no existe riqueza, apenas el recuerdo de años de esfuerzo, de una vida en familia y de la alegría que un día existió en esa casa que el río quiere destruir.
Así estaban las viviendas dos días antes, durante la visita de NOTICIAS. FOTO: Mario Jiménez
La suerte está echada
"Con el agua ni que hacerle, es lo único que no podemos detener, aquí nos tocó vivir, de por sí somos pobres, ahora imaginen como quedamos, si aquí me toca morir ni modo, así lo querrá Dios, así será mi suerte, pero de aquí no me mueven", comenta.
Demetrio es viudo, Mercedes, su esposa, vivió a su lado hasta hace cinco años, procrearon tres hijos varones que, como la mayoría, partieron muy jóvenes hacia Estados Unidos.
En su intento, uno de ellos murió en el desierto; de los otros dos nunca más supieron, hoy vive a cargo de Azalea, la única hija, quien también quedó viuda hace dos años cuando su esposo volvió “del otro lado”.
2 millones 300 mil pesos, presupuesto municipal
10% destinado a obras de limpieza del río
500 metros limpiaron dentro de la jurisdicción con ayuda de Conagua
2 kms del Río Atoyac cercan a la población de Santa Inés Yatzeche
250 familias viven en la población
950 habitantes
90% lo conforman mujeres
Para generar su sustento, ambos siembran maíz. Azalea fabrica tortillas para la venta; su patrimonio: una yunta y un cuarto de material sólido. La cocina y el bañito se perdieron entre el agua, el río los dejó casi sin nada, la incertidumbre respecto a su futuro les atormenta.
Corto de palabras, como queriendo olvidar su tristeza Demetrio silba lo que dice es su canción preferida: El Rey “hay que chiflarle aunque sea, siempre que se inunda el río le chiflo, porque es la tercera que me hace esto y aquí estoy, secando otra vez a mis animales".
Dañado en sus bienes indica que esta "esperando a que se tranquilice Don Atoyac y a seguirle echando ganas, ya le dije, que de aquí no me mueve, aquí murió mi mujer, aquí velé a mi hijo, de aquí se fueron los otros y aquí me muero de pié”, concluye, sonriendo y mirando al cielo.
La tormenta imperfecta
Después de la tormenta, en Santa Inés Yatzeche no llegó la calma, al contrario, con firmeza la presidenta municipal del lugar, María de Jesús Saveche Martínez, advierte que no permitirá que se repita un desastre como el reciente, porque "pudo haberse evitado si desde la primera vez que ocurrió las autoridades gubernamentales hubieran tomado cartas en el asunto".
Decidida a hacer valer su voz, Saveche Martínez explica que, aunque en su comunidad la gente es prudente, no dejará que pase más tiempo para que las autoridades estatales y federales se apliquen en atender la añeja demanda del municipio referente a la protección de sus habitantes ante la crecida del cauce del Rio Atoyac, que cruza por la zona.
“Nuestra prioridad al tomar las riendas de este municipio fue precisamente prevenir este problema y abocarnos a la limpieza del Río, un trabajo que requiere de la aplicación de recursos, donde además, se necesita del acuerdo y esfuerzo de las comunidades vecinas, en ese entonces, nos dijeron que sólo cuando hubiera un desastre podrían ayudarnos, hoy lo hay, ahora lo necesitamos” dijo la edil.
"De aquí no me mueve, aquí murió mi mujer, aquí velé a mi hijo, de aquí se fueron los otros y aquí me muero de pié": Demetrio. FOTO: Emilio Morales
Una década de espera
Agregó que durante una década han esperado la atención del gobierno, pues esta es la tercera ocasión en que sucede algo igual en su comunidad, lo que calificó como inconcebible, siendo una población cercana a la capital, con antecedentes de inundación y en la que los años pasan sin que se cuente con los servicios necesarios para que su población viva dignamente.
El olvido ancestral
Con la afectación de más de 150 familia, la comunidad de Yatzeche vive un momento de crisis de la que difícilmente podrán salir pronto, sin embargo, la esperanza para esta población se las dio la visita del gobernador Alejandro Murat Hinojosa, segundo gobernador que pisa este lugar en la historia, el primero, Diódoro Carrasco Altamirano en 1994.
“Díganme si no estamos olvidados, la muestra de ello es que después de tantos años nos visita un gobernador, la primera vez que vino uno fue justamente cuando mi padre era presidente municipal, en 1994, desde entonces a la fecha ha sido un peregrinar para que volteen a mirarnos, no se si antes lo hicieron bien o mal mis antecesores, pero yo no voy a parar hasta que no se garantice la seguridad de mi gente y, sobre todo, el desarrollo de mi pueblo”, expuso.
La ayuda oficial. FOTO: Emilio Morales
La concejal exigió a la Secretaría General de Gobierno para que se instale una mesa de dialogo inmediato, donde se inste a las autoridades de Santa Ana Zegache a responsabilizarse de trabajar en la limpieza del Río Atoyac en el tramo que les corresponde, pues el mes anterior al evento que daño a su población, la Comisión Nacional del Agua trabajó en este asunto y convocó a esa comunidad que no respondió al llamado.
“Hoy las consecuencias las estamos pagando nosotros, estamos en la parte baja del territorio, allá en Zegache se desbordó el río y aquí nos inundamos, si ellos hubieran apoyado en la limpieza de su tramo, nada de esto hubiera pasado”, indicó.
Somos una comunidad pacífica, sin embargo, "a mi gente no le vuelve a pasar esto, tampoco la mueven de donde vive, forma de resolver el problema lo hay, es cosa de que las autoridades del gobierno nos reúnan y nos pongamos a trabajar, nosotros todavía creemos en la voluntad y no en la necesidad de ir a tomar calles para que nos hagan caso", puntualizó la presidenta municipal de Santa Inés Yatzeche.
