Por Alexandra Zolorio
¡El calor de Oaxaca no sería lo mismo sin el delicioso alivio de sus raspados, aguas frescas, nieves y paletas de hielo! Cuando el sol aprieta y el ambiente se vuelve bochornoso, especialmente con la llegada de las lluvias que traen consigo esa humedad característica, estos manjares se convierten en el refugio perfecto para los capitalinos y visitantes por igual.
Los comerciantes locales lo saben bien. La temporada de calor es su momento cumbre, y sus ventas se disparan. ¿Quién puede resistirse a un raspado de tamarindo con chile, una refrescante agua de horchata con tuna, una nieve de garrafa de limón o una paleta de mango con chamoy? Estos productos no solo son un deleite para el paladar, sino también una forma instantánea de combatir el calor y el choque térmico que a veces precede a las lluvias.
Si bien estos antojitos son increíblemente refrescantes, es importante recordar que el agua natural es la clave para mantenerse verdaderamente hidratado. Aun así, disfrutar de un raspado o una paleta bajo el sol oaxaqueño es parte de la experiencia de vivir y gozar en la Verde Antequera. Es un placer simple que nos conecta con la cultura local y, al mismo tiempo, apoyamos el consumo local y a esos comerciantes que, con su ingenio y esfuerzo, hacen más llevaderas las altas temperaturas de Oaxaca.
¡Así que la próxima vez que el calor apriete, ya sabes qué buscar para refrescarte y disfrutar con frescura de la ciudad!
¡Te lo recomendamos!
Aguas frescas y bebidas no alcohólicas
- Tejate: Considerada la "bebida de los dioses zapotecas", el tejate es una bebida ancestral y emblemática de Oaxaca. Se elabora a base de maíz, cacao, flor de cacao (rosita de cacao) y hueso de mamey. Su sabor es único, ligeramente amargo y con una textura espumosa y cremosa, ideal para refrescarse y nutrirse. Se sirve tradicionalmente en jícaras.
- Agua de chilacayota: Una bebida icónica, especialmente popular durante la "Samaritana" en Oaxaca. Se prepara con la pulpa y las semillas de la chilacayota, una calabaza local. Es refrescante, ligeramente dulce y con un toque especial.
- Horchata de arroz: Aunque conocida en todo México, la horchata oaxaqueña tiene su toque distintivo, a menudo enriquecida con trocitos de melón, nuez picada y a veces tuna, lo que le da una textura y sabor inigualables.
- Tepache: Una bebida fermentada a base de piña, piloncillo y especias. Es ligeramente burbujeante, dulce y con un toque ácido, muy refrescante y sabrosa.
- Agua de bugambilia: Una opción más exótica y de temporada, elaborada a partir de los pétalos de la flor de bugambilia, con un toque de azúcar y limón. No solo es refrescante, sino que también se le atribuyen propiedades medicinales.
Aguas de frutas de temporada: En los mercados, como el Benito Juárez y el 20 de Noviembre, encontrarás una amplia variedad de aguas frescas elaboradas con frutas de temporada, como tamarindo, mango, sandía, jamaica, guanábana, maracuyá y más. Algunas de las más tradicionales se preparan en ollas de barro verde de Santa María Atzompa.
Nieves y Paletas de Hielo
- Nieves de leche quemada con tuna: Un clásico oaxaqueño. Es una combinación deliciosa y refrescante, con la cremosidad de la nieve de leche quemada y el sabor dulce y peculiar de la tuna jiotilla.
- Nieves de sabores tradicionales: Además de la de leche quemada con tuna, encontrarás una gran variedad de nieves con sabores como limón, sorbete, beso de ángel (fresa con durazno, cereza, nuez y pasas), beso oaxaqueño (manzana, zanahoria y piña), pétalos de rosa, y sabores de frutas exóticas como zapote negro, mamey, nanche y elote.
- Paletas de hielo: Similares a las nieves, pero en formato de paleta, se encuentran en una gran variedad de sabores de frutas y combinaciones.
