La implementación de la jornada laboral de 40 horas representa un avance relevante en el reconocimiento del derecho al descanso digno y al tiempo libre, aseguró el Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDESC).
En un pronunciamiento, el organismo civil afirmó que esta medida representa una victoria importante después de años de lucha del movimiento sindical y de organizaciones sociales quienes han exigido la dignificación del trabajo en México.
Sin embargo, advirtió que esta reforma corre el riesgo de convertirse en una medida simbólica si no se acompaña de transformaciones estructurales profundas.
Por eso, expuso que resulta fundamental una implementación efectiva y justa, a través de planes robustos de inspección laboral y mecanismos de sanción para evitar simulaciones empresariales, porque existe una capacidad vigilancia limitada de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).
Además, explicó que se necesita proteger los ingresos de las y los trabajadores y así evitar recortes salariales ni en un aumento de la carga de trabajo individual, por la reducción de la jornada laboral.
De la misma manera, subrayó que se debe avanzar hacia la formalización del empleo en sectores históricamente excluidos de los derechos laborales, como el trabajo del hogar, el comercio informal o la agroindustria.
Aparte de esto, destacó que también se requiere poner al centro las voces de quienes enfrentan mayor precariedad, en particular mujeres, personas jóvenes y migrantes, quienes sufren condiciones de explotación y sobrecarga laboral sin acceso pleno a derechos.
Resaltó que la reducción de la jornada laboral debe ser un punto de partida para construir una política laboral integral y así se garantice seguridad social, contratos estables, respeto al derecho de organización colectiva y protección contra la discriminación.
De la misma manera, consideró fundamental la inclusión de manera activa de la sociedad de manera las mesas de diálogo, implementación y seguimiento de esta reforma por su conocimiento profundo de las condiciones reales enfrentadas por millones de personas trabajadoras, especialmente en contextos de alta precariedad.
Ante esto, reiteró su disposición a contribuir con análisis técnico, propuestas viables y metodologías participativas a fin de fortalecer una implementación efectiva y centrada en las personas más afectadas por la desigualdad laboral.
También, llamó al Congreso federal, al Ejecutivo y a los organismos de inspección y justicia laboral a no quedarse en la superficie de la reforma, por ser tiempo de avanzar hacia un modelo de trabajo justo, digno y con derechos para todas las personas trabajadoras.
