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Miscelánea: Nezahualcóyotl, el sabio guerrero

Foto(s): Cortesía
Redacción

Leonardo Pino

El futuro rey Nezahualcóyotl nació 28 de abril en el año 1402 y fue hijo de Ixtlixóchitl, señor de Texcoco, y de Matlalcihuatzin, princesa Mexica.

En su niñez y juventud, el príncipe recibió una educación muy completa en el calmécac, que le permitió gobernar con justicia y sabiduría y demostrar toda su sapiencia en el campo de las ciencias, las artes y la literatura. Su formación intelectual le permitió desarrollar una elevada sensibilidad estética y un gran amor por la naturaleza, que se reflejaron no sólo en la arquitectura de la ciudad, sino también en sus manifestaciones poéticas y filosóficas.

Como gobernante de los pueblos bajo su mando, Nezahualcóyotl se distinguió por su profundo humanismo y concepción de la justicia, que lo llevaron a promulgar leyes civiles y penales que mejoraron la vida de sus gobernados. 

También destacado como arquitecto, Nezahualcóyotl renovó el trazo de la Ciudad de México-Tenochtitlán, a la que dividió en barrios con industria propia, que logró mejorar la economía de sus habitantes. 

De las obras trascendentales que construyó destaca el acueducto que abastecía de agua a la ciudad desde Chapultepec, donde además formó un bosque sembrado de ahuehuetes; otra de sus contribuciones fue la “Albarrada de los Indios” que impedía la inundación de la ciudad y que se mezclaran aguas dulces y saladas.

En Texcoco, edificó palacios, monumentos, acueductos y jardines, siendo su creación más esplendorosa un gran palacio que disponía, entre otras numerosas dependencias, de baños tallados en la roca.

Como hombre culto, el rey poeta fundó colegios donde se estudió astronomía, lengua, medicina, pintura e historia. 

El maestro José Luis Martínez, en el prólogo de la magnífica biografía que escribió sobre el rey poeta, destaca: “En Nezahualcóyotl se unían de manera excepcional las aptitudes a menudo irreconciliables del guerrero, el gobernante, el constructor, el sabio en las cosas divinas y el poeta, dentro de las características que estas actividades tenían en el mundo indígena. Pero, además, él fue un hombre que trascendió a su tiempo, por las indagaciones espirituales que formuló y por la organización administrativa y la estructura legal que dio a la vida de su pueblo y, singularmente, por las instituciones culturales que estableció, como fueron los archivos de los libros pintados, las escuelas y consejos superiores, las academias de sabios y poetas, las colecciones de flora y fauna, y aun por el cuidado de la lengua que distinguía a sus dominios. Dentro del mundo nahua del siglo anterior a la conquista, él representa una tradición moral y espiritual, la herencia tolteca de Quetzalcóatl, que intentó oponerse a la concepción místico-guerrera de los aztecas.

“Disfrutamos aún del bosque de Chapultepec que es fama que él creó y nos unen a sus cantos otros hilos imperceptibles, peculiaridades de la sensibilidad que el tiempo no ha mudado. Su desasimiento, su melancolía — imagen del paisaje invariable de la meseta— , su actitud inquisitiva y airada ante la divinidad, su culto de las flores y de la amistad, siguen siendo nuestros. Podemos, pues, sentirlo tan legendario como cercano y propio, porque es una de nuestras estirpes. Por el lado indio, es nuestro poeta y pensador más antiguo y la constancia del último esplendor de aquella cultura”.

De los poemas que escribió Netzahualcóyotl, se conservan alrededor de treinta. Su poesía rescata la belleza de la lengua náhuatl y tiene un profundo dejo filosófico, motivo por el que se ganó en su tiempo el apodo de hombre sabio. Su hermosa poesía aborda referencias históricas y datos autobiográficos que reflejan sus dotes de guerrero; también canta a la primavera, a las flores y al canto, a la llegada de la temporada de lluvias. En sus escritos postula una vida después de la muerte y anhela que pervivan todas las criaturas. La delicadeza de sus cantos se conserva aún en las traducciones a otros idiomas.

Del huacal de letras

Poemas- Netzahualcóyotl 

No acabarán mis flores

“No acabarán mis flores, / no cesarán mis cantos. / Yo cantor los elevo, / se reparten, se esparcen. / Aun cuando las flores / se marchitan y amarillecen, /

serán llevadas allá, / al interior de la casa / del ave de plumas de oro”.

Lo comprende mi corazón

“Por fin lo comprende mi corazón: / escucho un canto, / contemplo una flor: /

¡Ojalá no se marchiten!”

Un recuerdo que dejo

“¿Con qué he de irme? / ¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra? /

¿Cómo ha de actuar mi corazón? / ¿Acaso en vano venimos a vivir, /

a brotar sobre la tierra? / Dejemos al menos flores /

Dejemos al menos cantos”.

MEMENTO

24 de abril de 1948: Muere Manuel M. Ponce, destacado compositor zacatecano, maestro y director del Conservatorio Nacional de Música y director de la Orquesta Sinfónica de México. 

25 de abril de 1853: El general Antonio Santa Anna decreta la Ley Lares contra la prensa opositora. 

25 de abril de 1863: Nace Belisario Domínguez, médico y político chiapaneco, quien como diputado alzó la voz contra el gobierno ilegítimo de Victoriano Huerta. 

25 de abril de 1930: Muere Emilio Rabasa, abogado, profesor, periodista, político y escritor chiapaneco, autor de La bola, La gran ciencia y Moneda falsa. 

27 de abril de 1919: Aparece el primer número del diario El Heraldo de México. 

27 de abril de 1998: Muere Guillermo Haro, destacado astrónomo mexicano que descubrió un cometa y varias estrellas; en 1963 recibió el Premio Nacional de Ciencias. 

28 de abril de 1843: Muere Miguel Ramos Arizpe, sacerdote y político liberal, quien abogó por la Independencia como diputado en las Cortes de Cádiz y por la adopción de la República Federal en el Congreso de 1823.

29 de abril de 1863: Se erige el estado de Campeche. 

29 de abril de 1967: Se crea la Comisión Mexicana de Cooperación con la UNESCO (CONALMEX), presidida por la Secretaría de Educación Pública. 

30 de abril, Día de la Niña y el Niño

30 de abril de 1812: Ignacio López Rayón elabora el primer proyecto de Constitución titulado Elementos Constitucionales, que consta de 38 puntos. 

30 de abril de 1912: Emiliano Zapata hace la primera restitución de tierras, aguas y montes a campesinos de Ixcamilpa, Puebla.

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