CIUDAD DE MÉXICO 31-Ago .- La suerte de "Lucky", un perro de cerca de 2 años, cambió a raíz de una denuncia ciudadana.
Tras vivir en situación de calle, su fortuna parecía no mejorar al haber sido confinado por un vecino de la Delegación Coyoacán a una azotea. Empero, su abandono fue capturado de forma confidencial y, a través de las fotografías, se evidenció el maltrato que recibía. Era piel y huesos, se le dificultaba mantenerse en pie y su compañía consistía en un par de platos vacíos.
Esta misma historia enfrentan miles de animales en la capital mexicana, al ser víctimas de negligencia, agresión o crueldad.
De acuerdo con cifras de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) de la Ciudad de México, las denuncias de maltrato animal se han elevado exponencialmente. En los últimos 14 años, los informes han incrementado poco más de 151 veces.
De recibir seis reportes en 2002, la PAOT contabilizó 908 acusaciones referentes a animales en 2016. El año pasado, fue la segunda causa más denunciada, sólo después de las violaciones al uso de suelo urbano. En lo que va del 2017, van más de 868 denuncias.
Del total de los reportes que atienden, el 90 por ciento está relacionada con animales de compañía, comparte Miguel Ángel Cancino, titular de la PAOT. Otras especies de fauna silvestre, como un ajolote que fue abandonado en la fuente de una iglesia, ocupan el porcentaje restante.
Familia, no mascota
A decir de Antón Aguilar, director ejecutivo de Humane Society International (HSI), se ha registrado un incremento en las denuncias pues las personas han dejado de ver a los animales de compañía como mascotas.
Ahora, señala el directivo de HSI, se les considera miembros de la familia.
"La relación es más activa y cívica, así que (la gente) denuncia y exige más", afirma Aguilar.
"Hay una tendencia a nivel mundial hacía una actitud favorable con los animales", agrega.
Las plataformas digitales también han jugado un papel fundamental en la denuncia.
"Creemos que el maltrato animal se ha vuelto más visibles gracias a las redes (sociales)", precisa el director de HSI.
Mónica Pineda, presidenta de Gente por la Defensa Animal, apunta que la ciudadanía ya se atreve a denunciar el maltrato.
"Antes no lo hacían, sólo observaban y hacían caso omiso. Hoy levantan el teléfono o la computadora para pedir ayuda", indica.
"Un sector de la sociedad se ha concientizado con el paso de los años. Aunque no toma parte activa, está consciente de que se requiere un cambio y que el bienestar animal beneficia a toda una sociedad", comenta Pineda.
La contraparte, de acuerdo con la defensora, son las personas que no sienten empatía.
"Para reconocer el derecho de los animales, es necesaria la capacidad de ponerse en los zapatos de los demás. Quienes tienen cero empatía hacía el sufrimiento de otros seres vivos terminan maltratando a los animales o hacen omisiones a las regulaciones de protección animal".
Para Aguilar, el vínculo entre maltrato animal y otro tipo de violencia es estrecho.
"Comienzan a maltratar animales y luego a su esposa o hijos", acota.
"Un sujeto que tortura animales es capaz de maltratar humanos", señala por su parte Gustavo Larios, presidente de la Asociación Mexicana por los Derechos de los Animales (Amedea).
Formas de maltrato
En opinión de Verónica Grajales, coordinadora jurídica de AnimaNaturalis, los actos de maltrato y de crueldad se diferencian porque en el primer caso se actúa sin dolo, en tanto que el segundo se caracteriza por la intención de causar daño.
Para el Procurador ambiental, mientras se respeten las libertades del bienestar animal no hay maltrato; es decir, el animal tiene que estar exento de hambre, sed, desnutrición, miedo, angustia, incomodidades físicas o térmicas, dolor, lesiones, enfermedades y debe ser capaz de expresar su comportamiento natural.
Los reportes y denuncias que atienden los protectores de animales le permiten a Pineda, presidenta de Gente por la Defensa Animal, clasificar en dos grupos a los propietarios.
El primero está conformado por los dueños que, por desconocimiento o negligencia, causan malestar al animal. Entre los motivos comunes de quejas se encuentran la ausencia de agua, alimento o atención médica, y que la mascota permanezca atada sin posibilidades de ejercitarse.
El segundo está reservado para quienes cometen actos de crueldad intencional. Ahí se ubican los que lucran con las peleas de perros o torturan animales.
El peor caso que recuerda Cancino es el de un animal al cual le prendieron fuego, pero indica que en la PAOT han atendido casos de mutilaciones e incluso de mascotas adquiridas para ser golpeadas por sus amos.
Leticia Mejía, subprocuradora de Protección Ambiental, relata la historia de "Harvy" como uno de los más duros: el canino fue recuperado con la mitad del cuerpo y rostro despellejados.
Tras cinco meses de recuperación, fue adoptado por la familia de un trabajador de la dependencia.
La PAOT no pudo hallar al responsable para iniciar un proceso penal, pero la Ley de Protección a los Animales de la Ciudad de México estipula que el maltrato animal es un delito que se castiga con hasta seis años de prisión.
Pineda reconoce que los dueños de la primera categoría suelen cambiar de acuerdo con las recomendaciones de las autoridades.
No obstante, algunas personas no pueden o no quieren tener consigo al animal luego de recibir las sugerencias.
En estos casos, las mascotas pasan al cuidado de la PAOT, quien recurre a su red de alianzas con asociaciones protectoras para reubicarlas en un hogar.
En casos extraordinarios, como el de "Lucky", las oficinas de la institución los albergan mientras esperan su adopción. Las croquetas y productos para los animales se pagan de los bolsillos de los trabajadores, comenta Mejía.
Largo camino
A pesar del mayor número de denuncias, los especialistas coinciden en que el camino por los derechos de los animales aún es largo.
Un dueño responsable es quien está consciente de las necesidades de su mascota, sabe que no son un juguete, sino un compromiso para toda la vida, comenta Grajales.
En tanto, Pineda señala que los dueños todavía son irresponsables con los animales.
"Alrededor del 90 por ciento de perros del antirrábico son entregados voluntariamente por sus propietarios", indica la presidenta de Gente por la Defensa Animal.
En mayo, REFORMA constató que bastan 69 pesos, una copia de identificación oficial y un formato con datos general para deshacerse de un can en un antirrábico aunque esté sano.
Grupos defensores de animales, como Mundo Patitas y Lupis Sapien Animalista, condenaron que estas acciones incentivan la irresponsabilidad de los dueños.
Para el presidente de Amedea, la PAOT es una dependencia desdentada, a pesar de su actitud positiva. En su opinión, necesita convertirse en una institución sancionadora para hacer valer la ley.
Con el debut de sus nuevas atribuciones, como ordenar la ejecución de medidas de seguridad, correctivas o cautelares, la prioridad de la Procuraduría será revisar los establecimientos dedicados a la crianza, reproducción y venta de animales, adelanta Cancino.
Para Larios, presidente de la Amedea, también será necesario construir un refugio público para animales, donde puedan rehabilitar su cuerpo y mente.
"El bienestar de los animales va de la mano con el bienestar de las personas", remata por su parte Pineda.
Mientras los expertos esperan que las condiciones de los animales en el País mejoren, "Lucky" aguarda en la sede de la PAOT, con su enérgica y juguetona personalidad, a que alguien lo adopte y le brinde, con paciencia y muestras de cariño, una nueva oportunidad.
En los últimos años, los reportes de maltrato animal han aumentado exponencialmente.
AÑO DENUNCIA
2007 18
2008 36
2009 48
2010 59
2011 78
2012 118
2013 456
2014 445
2015 643
2016 908
Fuente: PAOT
