Fausta Ibáñez Rios
En un mundo donde la información fluye de manera constante, hay quienes destacan no solo por su talento y pasión, sino por su humanidad. Hoy quiero dedicar unas palabras a una periodista que conocimos desde hace ocho años, y cuyo apoyo ha dejado huella imborrable no únicamente dentro de nuestro instituto, sino también, en mi vida personal.
Cuando mi colega Alejandro me presentó a María de los Ángeles Velasco Martínez, periodista y editora de la sección de Arte y Cultura de este querido diario, me llenó de energía y actitud positiva, pues llegaba a tierra fértil uno de los sueños de mi infancia, escribir en el periódico. Además de su formalidad y el profesionalismo, que la caracterizan, desde el primer momento en que cruzamos palabras, su calidez me hizo sentir una gran confianza.
Con el paso del tiempo, observé su capacidad para escuchar y entender las historias detrás de cada palabra, cada texto. Es un don que pocos poseen, pues ella no sólo trata de informar, sino también de conectar con las emociones y realidades de las personas, y lo hace con admirable maestría, me atrevo a decirlo, porque a lo largo de estos años, hemos convivido en algunas ocasiones y he escuchado de su entrega al periodismo, y de cómo recuerda los textos que se publican y quien los escribe.
Aún recuerdo una frase dicha por ella entre algunas anécdotas, “un periodista lo es las 24 horas del día”. Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a nuestra querida amiga por haberse sumado a formar parte de la Red en Pro del Cuidado de la Vida Psíquica, “Todos somos ciudadanos del mundo” y por la paciencia que nos ha tenido en muchas ocasiones cuando hemos tenido algunos contratiempos.
Así que, a ti, gran periodista, gracias por tu confianza y por ser una parte importante en los proyectos del INEIP.
Espero que sigas inspirando a muchos más con tu trabajo y que nuestras trayectorias sigan cruzándose en el futuro. ¡Con cariño y gratitud, siempre!
