Impulsadas por la necesidad de desafiar el modelo tradicional de aprendizaje, aquel que se construye en las aulas, pero no siempre en la experiencia, Naye, Betza y Lis encontraron en sus ideas compartidas un motor para el cambio. Su búsqueda de un empleo digno las llevó a dar un paso adelante y crear Reflexivas Coop, un proyecto que combina conocimiento, autonomía y justicia laboral.
Reflexivas Coop es una cooperativa de aprendizaje que busca contextualizar y reflexionar sobre problemáticas relacionadas con la psicología y la pedagogía desde una perspectiva distinta a la enseñada en las escuelas y alejada de las teorías predominantes del norte global.
El equipo está conformado por Lesly Amaya Núñez, pedagoga con maestría en antropología social en la educación; Betzabé Peralta y Nayeli Aquino, psicólogas y psicoterapeutas con enfoque feminista.
“Queríamos hacer algo juntas: una escuelita que no fuera una escuelita, compartir conocimientos sin la normatividad y el academicismo que suelen tener estos procesos. Vamos lento y suave. Nuestra principal esperanza es ofrecer espacios de reflexión”, explica Betza.
El sueño de la cooperativa surge de sus propias experiencias en centros laborales en donde no es la persona la que importa, sino la producción a costa de su explotación.
“Esta es una apuesta distinta que pone a las mujeres y a las personas en el centro. En el modelo laboral capitalista, la persona es lo que menos importa; lo único relevante es producir y trabajar. Con la cooperativa, buscamos ser sensibles y amables con nosotras mismas, replanteando cómo queremos vivir nuestra profesión”, señala Les.
Como primera acción, organizaron el “Seminario de intervención con mujeres víctimas de violencia de género”, dirigido a psicólogas, psicoterapeutas y mujeres que acompañan a otras mujeres. Se llevará a cabo los días 18, 19 y 20 de marzo.
“Queremos compartir nuestras reflexiones y que otras mujeres enriquezcan las suyas a través de talleres, plásticas y seminarios. Desde la perspectiva de la cooperativa, buscamos que el beneficio sea colectivo”, comenta Naye.
Betza añade que este proyecto demuestra que las mujeres pueden trabajar juntas, desmontando una de las trampas impuestas por el patriarcado.
“Nos han hecho creer que las mujeres no podemos colaborar entre nosotras, pero en la lucha por nuestros derechos estamos desmantelando esa idea. Lo que construimos juntas sigue otra lógica: una que nos permite mantenernos vivas y con una vida digna”.
