Irma Lidia Zárate Cruz
Atoyac proviene del topónimo náhuatl que significa “agua que corre”. Este río nace en el cerro de la Tembladera, perteneciente al Municipio de San Francisco Telixtlahuaca del distrito de Etla y no procede de ningún otro distrito del Estado. El río Atoyac es uno de los principales cuerpos de agua que atraviesan el estado de Oaxaca y ha albergado en sus aguas diversas especies de peces, aves y flora acuática, contribuyendo así a la riqueza natural de Oaxaca.
Trabajar en la Dirección del Archivo Histórico Central del AGEO me ha dado la oportunidad de ver y tener en mis manos documentos de gran importancia en la historia de nuestro estado. En alguna ocasión, al realizar una búsqueda especializada, localicé informes referentes al río Atoyac, los cuales llamaron mi atención y me hicieron recordar mi niñez, cuando acompañaba a mi abuelita a la Central de Abastos y, al no haber un puente cercano que nos permitiera atravesar el río, lo cruzábamos a pie. Recuerdo sus aguas cristalinas y los pececitos que se veían en el agua aún cristalina, los sauces frondosos que había a sus orillas y las rocas enormes que servían de tendederos de las señoras que lavaban su ropa en el río mientras sus hijos se bañaban o jugaban en sus aguas.
El río Atoyac, además de ser un importante recurso hídrico, es un ente vivo que forma parte de la historia oaxaqueña. En el Archivo General del Estado de Oaxaca podemos encontrar testimonios documentales referentes al río Atoyac, uno de los cuales data de 1898, en el cual el Gobierno del Estado solicitó al Jefe Político del Centro un informe sobre los ríos que atravesaban su jurisdicción con expresión de sus nombres, de dónde procedían, distancias que recorrían, lugares donde confluían o desembocaban y uso que se hacía de sus aguas. En el informe presentado por el Jefe Político se menciona la siguiente información sobre el río Atoyac:
“Noroeste de San Francisco Telixtlahuaca y como a cuatro y medio kilómetros nace un pequeño río que lo denominan Atoyac, al que se le une el río de las Presas, el Salinas, río de Guelache, San Agustín Etla, cuyo río corre del Suroeste y al Este hasta esta capital, después de haber recorrido como treinta kilómetros y las poblaciones del mencionado Telixtlahuaca, Huitzo, Tepexpan, Suchilquitongo, Tlaltenango, Lachizolana, Xochimilco, Alemán, Reyes, Soledad, Guadalupe, Hacienda Blanca y en jurisdicción de San Lorenzo Cuautepec se interna a la jurisdicción del Centro, pasando por las poblaciones de Atzompa, San Jacinto Amilpas, Chapultepec y Mexicapan, y al sur del Marquesado de esta ciudad y Trinidad de las Huertas el mismo toma al sur con ligera inclinación al este, tocando límites con San Antonio de la Cal, San Agustín de las Juntas, San Bartolo Coyotepec, Ánimas Trujano y Jálpan (…) Todas las poblaciones expresadas utilizan las aguas de ese río para regar sus sementeras”.
Posteriormente, en 1911, la Secretaría de Fomento le solicitó al Gobierno del Estado datos sobre el mismo río, relacionados con “la dirección en que corre en cada distrito de los que atraviesa, su procedencia en cada uno sucesivamente, denominaciones que en cada lugar reciba o si conserva el del río Atoyac en todo su trayecto, nombre de las corrientes que a su paso se le van uniendo y, por último, si el mencionado río o alguno de los que se le unen o proceden de otro estado de la República o sirven de límite al estado de Oaxaca con otra entidad federativa en algún punto de su curso”.
Con el paso del tiempo ha ido en aumento la contaminación del río, llegando a niveles preocupantes. Esto ha sido resultado, entre otros factores, de las descargas de desechos industriales y aguas residuales, aunado al cierre del tiradero municipal de Zaachila en octubre del 2022, lo que convirtió las riberas del río en un basurero. Las enfermedades gastrointestinales y problemas sanitarios se volvieron comunes en áreas cercanas al río, por lo que resulta indispensable abordar el problema de contaminación, así como encontrar un equilibrio entre el desarrollo y la conservación y protección de los recursos naturales, para generaciones futuras.
