Los aranceles al aluminio y al acero anunciado por el presidente de Estados, Unidos Donald Trump afectarán la competitividad y la estabilidad económica dentro de las empresas dedicadas al ramo, señaló el presidente de la Cámara Nacional de Industria de la Construcción (CMIC), Billy Hernández Mendoza.
“También es probable que provoque variaciones en el tipo de cambio, lo que podría ser perjudicial para la economía en general. Actualmente ya tenemos varios impuestos arancelarios, incluyendo los que afectan al acero y al aluminio. Esto impactará directamente a nuestro sector, generando costos adicionales y encareciendo los materiales de construcción”, expuso.
En el sector de la construcción el acero y el aluminio se utilizan en diversas áreas: vivienda, espacios educativos, infraestructura de salud, entre otros.
Dependiendo del sector, la variación en costos será diferente, pero en el caso de la edificación la estimación que tienen es que los precios podrían aumentar entre un 7 y un 8 por ciento.
Añadió que el acero se utiliza en casi todos los proyectos, ya sea en su forma estructural, en varilla, vigas, entre otros. Por eso, cualquier incremento en su costo impacta de manera significativa al sector.
“Sabemos que el gobierno federal está en prácticas con Estados Unidos sobre este tema y esperamos que las negociaciones resulten favorables para ambas partes”, confió.
Hasta el momento -puntualizó- al menos a nivel local, no se han notado compras de pánico. Añadió que México viene de un periodo no tan favorable en la industria, y por ejemplo, en el caso de la vivienda, los costos ya han ido en aumento, lo que ha reducido el poder adquisitivo de quienes buscan comprar una casa.
Esto, sumado a la incertidumbre sobre la reforma al Infonavit, ha generado una ralentización en algunos procesos, agregó.
El contexto actual necesariamente tendrá que llevar al sector a una reestructuración de los costos de cada obra. Los ajustes dependerán del impacto final de estos aranceles. No solo afecta el precio del acero y el aluminio, sino también otros costos relacionados, como el transporte y los fletes.
“Como compradores finales, nos impacta el aumento en los precios de los materiales y también en costos adicionales como transporte y logística. Esto repercute directamente en el consumidor final, por ejemplo, en el caso de la vivienda, donde el comprador enfrentará costos más altos o tendrá que reducir sus expectativas sobre el tipo de vivienda que puede adquirir”, puntualizó.
Finalmente explicó que hay varios factores que han ralentizado el inicio del año. Por ejemplo, el esquema para registrarse en el padrón de la Secretaría de Infraestructura cambió y ahora es a través de una plataforma digital, lo que ha retrasado los trámites para muchas empresas.
Actualmente, la mayoría de las empresas están operando, aunque no a su máxima capacidad.
