Viajar de la Ciudad de México a Huatulco debería ser el inicio de una experiencia placentera. Sin embargo, el trayecto de más de 700 kilómetros pone a prueba la paciencia y los bolsillos de los viajeros.
A los 1,154 pesos del viaje redondo que se desembolsan en casetas, se suman tramos carreteros en deplorables condiciones, infraestructura abandonada y servicios deficientes.
Tan solo de la caseta de Huitzo hasta la ciudad de Oaxaca, los conductores deben sortear innumerables baches que convierten el viaje en una odisea y aumentan el riesgo de accidentes. A pesar de su estado crítico, el costo de esta caseta se incrementó recientemente de 103 a 109 pesos.
Además de las malas condiciones del asfalto, los baños públicos en las áreas de descanso presentan un aspecto lúgubre debido al descuido, la falta de agua y el uso indebido. Las zonas de acotamiento tampoco están exentas de problemas: la acumulación de basura y los grafitis generan una sensación de abandono.
Aracely Moreno, una viajera proveniente de la Ciudad de México, consideró que el tramo de Huitzo fue el más accidentado. “Está lleno de parches y baches que alteraban el curso del viaje”.
En su recorrido hacia Huatulco se encontró con tramos en reparación, situación que alentó el paso, y en algunos puntos consideró que los señalamientos eran confusos.
Incluso en zonas donde se realizan trabajos de mantenimiento, los materiales acumulados y la maquinaria a la orilla de la carretera complican el tránsito. De regreso, en días sin trabajos, estos tramos permanecen mal señalizados, lo que agrava la situación.
En su trayecto, también se encontró con incrementos de inicio de año. Por ejemplo, la caseta de San Marcos, que es en la salida de Puebla, tuvo que pagar 156 pesos y de regreso 165.
Arturo, también visitante de la Ciudad de México, expuso que otro tramo peligroso es el que va de Pochutla hacia Santa María Huatulco porque, al ser una carretera reducida, los automóviles van a vuelta de rueda y con el riesgo de accidente si es que se pretende rebasar. "Por la demanda de tráfico que la carretera Oaxaca-Cuacnopalan tiene, convendría ampliarla", consideró.
Aunque el destino final en Huatulco recompensa con su belleza y hospitalidad, el estado de las carreteras y la infraestructura a lo largo del trayecto dejan mucho que desear, convirtiendo el viaje en un desafío para el turismo.
