Ante la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos a productos de México y Canadá, el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), llamó a apostar por la apertura comercial.
“Ante un entorno global convulso, los tres socios y aliados deben apostar por una integración más profunda, no por el aislacionismo”, señaló en un pronunciamiento emitido este fin de semana.
Tras señalar que la imposición de aranceles de 25% a productos de México y Canadá y de 10% a los de China anunciada el 1 de febrero por el presidente Donald Trump no tiene precedentes en la historia de la relación comercial de América del Norte, consideró que la postura de las naciones involucradas debe ser de cooperación no de establecimiento de barreras.
Recordó que Canadá impondrá un arancel de 25% a 30 mil millones de dólares (mmdd) de importaciones estadounidenses y a 125 mmdd adicionales en 21 días, así como restricciones en el acceso a minerales críticos. Hasta ayer México no había dado a conocer los detalles de las acciones a tomar.
“El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) defiende el libre comercio y la libertad económica como motor de competitividad y prosperidad para las sociedades de los tres países en una región que está compuesta por el segundo mayor exportador del mundo, así como el noveno y el decimoprimero (Estados Unidos, México y Canadá, respectivamente). La migración y la crisis del fentanilo solo se resolverán con mayor cooperación entre los tres países, no minando la confianza y revirtiendo una integración de tres décadas”, destacó.
La integración económica de América del Norte -agregó- ha impulsado el crecimiento y la competitividad en beneficio de los tres países. La imposición de aranceles va en contra del espíritu y letra del T-MEC, un tratado diseñado para garantizar el comercio libre y generar certidumbre entre los tres países, recalcó.
Para el IMCO debilitar los principios del T-MEC no solo afecta al bloque económico más importante del mundo y reduce su competitividad frente a otras regiones, sino que también pone en riesgo empleos, interrumpe las cadenas de suministro y frena el crecimiento económico.
La imposición de aranceles afectaría negativamente el poder adquisitivo de los consumidores en los tres países y será particularmente severo para industrias altamente integradas en la región, como la automotriz, aeroespacial, electrónica y agropecuaria.
“Cualquier barrera comercial aumentaría costos de producción y afectaría la competitividad de la región frente a otros mercados. En el sector de autopartes, por ejemplo, 57% de las importaciones de Estados Unidos consisten de productos mexicanos o canadienses”, destacó.
