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Terrorismo psicológico; así lo viven familias migrantes en Estados Unidos

ORO es la primera organización migrante oaxaqueña fundada en Los Ángeles hace más de 37 años.
Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Las amenazas de deportaciones masivas y otras políticas antimigrantes lanzadas por Donald Trump en su regreso a la presidencia de Estados Unidos son una especie de terrorismo psicológico en contra de las familias migrantes. Temor, incertidumbre y estrés, es parte de su sentimiento diario.

“Hoy tuvimos una reunión en el centro de Los Ángeles, y algo que llamó mucho la atención es que hubo menos gente de lo habitual. Normalmente, los viernes son días muy activos, con mercados y ventas, pero hoy notamos una disminución significativa. Esto refleja un temor creciente entre la comunidad migrante debido a las políticas actuales y a la incertidumbre sobre su futuro”, explicó Isaí Pazos, activista migrante e integrante de la Organización Regional de Oaxaca (ORO)

El impacto de estas políticas no solo afecta a los adultos, sino también a los más jóvenes quienes están preocupados por lo que podría pasar con sus padres si son deportados.

“No es justo que los niños tengan que preocuparse por estas situaciones, pero lamentablemente es la realidad que enfrentamos”, añadió el activista.

 

Ante esta situación, organizaciones como la ORO han emprendido una campaña informativa hacia las familias. Las escuelas y las organizaciones comunitarias están distribuyendo guías para que las familias sepan qué hacer en caso de enfrentar una redada migratoria. 

“Se recomienda que las familias tengan un plan en caso de que migración toque a su puerta: designar a una persona responsable para cuidar a los niños, asegurarse de tener documentos importantes organizados y estar informados sobre sus derechos”, señaló.

El impacto del miedo también se refleja en la vida cotidiana. Muchas familias limitaron sus actividades fuera de casa y todas mandan con temor a sus hijos a la escuela. 

“La incertidumbre y el miedo han cambiado completamente el ambiente en la comunidad. Muchas familias han decidido no salir de casa más que para trabajar. También hemos notado una tensión en los niños a las escuelas y menos actividad en los lugares públicos”, comentó Pazos.

 

En el caso de las familias en México hay un sentimiento agridulce; por un lado, enfrentan preocupación y por otra felicidad, por volver a reunirse con quienes tienen décadas fuera del país. 

Por lo pronto -destacó- hay personas que están comenzando a prepararse mentalmente para cualquier eventualidad, aunque el panorama sigue siendo confuso. 

ORO es la primera organización migrante oaxaqueña fundada en Los Ángeles hace más de 37 años. 

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