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Adultos mayores trabajando por el bien de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Esteban Marcial

“Te cuidas y regresas temprano”, así despide su nieta de cinco años de edad a Jacobo Gaspar Méndez Santiago, quien a sus 67 años de edad, forma parte de la Comisaría de Seguridad Pública Municipal de Oaxaca de Juárez.

 

La disciplina no es ninguna problema para Don Jacobo, como lo conocen o se dirigen a él sus compañeros, pues antes de ingresar a la policía, formó parte del Ejército Mexicano por 26 años de edad.

 

 

Acostumbrado a la carrera de las armas, una vez que decidió separarse de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), llegó a la entonces Policía Municipal en busca de una oportunidad de trabajo.

 

 

“Ser militar me facilitó el ingreso a la corporación, a la que llegué en 1995 y desde entonces me he mantenido, gracias al apoyo de la familia y de los jefes, quienes finalmente son los que deciden la permanencia de uno”, señala.

 

 

Don Jacobo a cubierto varios servicios, pero principalmente los llamados “servicios fijos” o permanencia, por lo que es el encargado de recibir documentación y canalizarla a las distintas áreas.

 

 

Sin embargo, por su formación militar, apoya en patrullajes durante las temporadas de Semana Santa o durante las festividades de La Guelaguetza en la capital del estado.

 

 

En la actualidad, sus cuatro hijos son profesionistas, quienes lo respetan y admiran, pues saben que con su trabajo como miliar y luego policía municipal los pudo sacar adelante.

 

 

Ahora, convive más con uno de ellos, quien vive muy cerca de su casa, por lo consiguiente, es con la última de sus nietas, de cinco años, con la que más convive recientemente.

 

 

“Ella está al pendiente de mi, de mi trabajo. No sabía que era policía hasta que un día mi hija mi vino a visitar al cuartel y mi nena me vio uniformado, no podía ocultar su admiración, pues aunque ya me había visto en algunas fotos, se sorprendió al verme de policía”, cuenta.

 

 

De eso ya pasaron algunos años, por eso ahora, los días en que sale de su casa para dirigirse a su trabajo, es ella quien lo despide al último y le da las recomendaciones necesarias.

 

 

“Te cuidas y mañana regresas temprano, papá”, le dicen en voz alta, al mismo tiempo que le muestra ua gran sonrisa y le lanza un beso.

 

 

Eso es más que suficiente para Don Jacobo, sentirse querido por sus hijos y ahora por sus nietos, quienes tendrán que esperar un día más para poder festejarlo.

 

 

Jacobo sabe que así la ha pasado durante los más de 40 años de trabajo, como militar y ahora policía, por lo cual no se muestra sorprendido al no estar con la familia durante alguna celebración o fecha importante.

 

 

25 años dirigiendo el tráfico

 

 

 

 

 

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Policía segundo Gonzalo Astilleros Jiménez .

 

 

Por 25 años, Gonzalo Astilleros Jiménez ha recorridos prácticamente todas las calles de la ciudad para dirigir el tráfico al desempeñarse como elemento de la Policía Vial Municipal

 

 

Sus casi 70 años de edad no son ningún impedimento para cumplir con sus ocho horas de jornada laboral, ya sea en el turno matutino o vespertino, el cual cambia cada semana.

 

 

Gonzalo, tiene un hijo de 10 años y un bisnieto de unos 7 años edad, quienes lo ven como todo un “héroe” al saber que trabaja como policía vial.

 

 

Por esa razón, su bisnieto quiere ser policía y portar un uniforme como él, mientras que su hijo le ha mostrado su deseo de ser militar.

 

 

“Son muy niños aún, yo les dijo que primero tienen que echarle muchas ganas a la escuela, terminar la primaria, secundaria y bachillerato para poder elegir qué carrera van a seguir o ingresar a una corporación, claro que los apoyaría si ya de adultos desean formar parte de la policía”, cuenta.

 

 

El agente vial da gracias a Dios porque a lo largo de los años como agente vial nunca ha tenido algún percance, como algunos de sus compañeros que han sido atropellados mientras dirigen el tráfico o sufrido lesiones en algún choque durante su jornada de trabajo.

 

 

Menciona que de los 25 años como policía vial, prácticamente todos los ha pasado en la calle, ya que sólo por un tiempo estuvo encargado de la vigilancia en uno de los encierros de la corporación.

 

 

Menciona que la familia es parte fundamental para estar bien en el trabajo y con uno mismo. “Ver la sonrisa de tus hijos, nietos y bisnietos no tiene precio, pues son ellos por lo que uno busca la superación tanto personal como familiar.

 

 

Por sus horarios mixtos de trabajo, menciona que puede estar al pendiente de sus dos hijos y cuando le es posible visitar a su nietos demás familiares.

 

 

“Cuando estoy en el turno de la mañana, yo y mi esposa—que también es policía vial municipal—les dejamos todo arreglado para que terminen de desayunar y se puedan ir a la escuela y al regreso, estamos al pendiente de ellos para que hagan su tarea y preparen todo para el siguiente día. Y cuando estamos en la tarde, pues los acompañamos a la escuela y en la noche aún podemos llegar y entrarlos despiertos para saber como les fue en la escuela y en la casa”, indica.

 

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