Alrededor del restaurante El Mirador, se sostienen los gigantes heridos, soldados enjutos, esqueletos carbonizados que se mantienen en pie sobre el macizo forestal de Santa Catarina Ixtepeji.
En febrero se cumplirá un año del siniestro forestal que calcinó unas 100 hectáreas de bosque.
Emma Itzel Hernández preparan alimentos en el comedor familiar, patrimonio construido a base de esfuerzo y trabajo duro. Ahora ellos, al igual que las demás familias de la localidad Tierra Colorada que viven de la venta de trucha y mojarra, luchan por recuperarse.
“Nosotros empezamos a trabajar a los dos meses del incendio. Para semana santa ya estaba abierto otra vez, pero la gente ya había dejado de venir”, explica.
Sobre la carretera el paso de los vehículos es fluido. Son pocos los que se detienen a consumir alimentos. Muchos se alejaron porque el incendio destruyó las mangueras de surtían de agua a los criaderos de trucha y mojarra.
“Aunque teníamos abierto, no teníamos trucha, entonces los clientes dejaron de venir. Ahorita ya tenemos otra vez el servicio”, destaca.
Emma se recarga sobre el barandal del mirador desde donde se observa la furia del fuego. El paisaje es gris, pero aún así, entre las cenizas la vida lucha por emerger. “El fuego vino desde allá”, señala montaña abajo entre los destellos de algunas viviendas de lámina. Las llamas fueron trepando con velocidad.
“Cuando nos dimos cuenta era sólo humo lo que se veía. Tardó unos cinco minutos y las bolas de fuego ya estaban más cerca. Venían para acá”, recuerda.
A contrareloj, las y los comuneros abrieron brechas para cortar el fuego. Habían transcurrido unas dos horas y el aire logró desviar el fuego que se acercaba al comedor El Mirador. En su escalada las flamas salieron a un costado, cruzaron la carretera y continuaron su ruta hacia arriba.
Las personas que estaban en apoyo derribaron un árbol cuya copa caía en el techo del restaurante. Tiraron desde el barandal todas las plantas y cortinas que comenzaban a arder.
“Cuando vieron que el fuego venía dejaron el lugar. Todo se quedó entre humo, por eso pensaron que el fuego también había quemado todo”, recuerda Emma.
Para poder recuperarse Emma hizo un llamado a la ciudadanía para que acudan a consumir en los comedores de esta zona y con ello logren contribuir a su recuperación.
El Mirador está ubicado en Tierra Colorada, Sata Catarina Ixtepeji. Su horario de servicio es de las 8 de la mañana a las 7 de la noche.
