La crisis de basura que actualmente vive el mundo y que en Oaxaca ya rebasó la capacidad de gestión, tiene en el consumismo uno de sus principales detonantes. La ciudadanía posee parte de la solución.
La compra innecesaria de ropa, el consumo excesivo de alimentos y bebidas empaquetadas, enlatadas y embotelladas, así como de compras en línea, están sepultando el mundo en montañas y montañas de desechos.
Ana María Espinoza, maestra en ciencias, bióloga de formación y actualmente de la Facultad de Sistemas Biológicos e Innovación Tecnológica de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), destacó que al ser formados como una sociedad consumista nos han enseñado a comprar, aunque no lo necesitemos.
“Una sociedad consumista desde luego tiene más generación de residuos. Ahora, cada vez somos más población y menos disponibilidad de espacio para su destino final. Actualmente se calcula que cada persona produce un kilogramo de basura al día”, destacó.
Una ciudadanía con mayor conciencia de su consumo podría llevar a transformar la realidad que actualmente se vive. Hoy en día no es suficiente separar y reciclar, se debe apostar a la reducción de residuos, pues si bien -expuso- las autoridades tienen responsabilidad en la gestión, gran parte de la solución a este problema mundial está en las manos de cada una de las personas.
En Oaxaca, de acuerdo al diagnóstico básico de la Semarnat, existen 2 mil 200 tiraderos de basura a cielo abierto, lo que significa que cada municipio de la entidad tiene en promedio 4 tiraderos de basura. https://t.co/NQWGSdGkOy
— Noticias Oaxaca NVI (@nvinoticiasoax) October 26, 2024
Desde el punto de vista ambiental -agregó- la gestión inadecuada de los residuos tiene un impacto significativo. Contaminamos el suelo, el aire y el agua, afectando directamente la calidad de vida y los recursos esenciales para nuestra subsistencia.
Lamentablemente -agregó- existe una cultura de imitación negativa: si alguien tira basura en un lugar indebido, otros lo hacen también. Muchas personas creen que al colocar la basura en el lugar "adecuado", ya han cumplido con su responsabilidad ambiental, pero la realidad es que el problema va mucho más allá.
La especialista explicó que cuando contaminamos el suelo, estamos dañando un recurso fundamental para la producción de alimentos. La tierra cultivable expuesta a residuos mal manejados puede contener metales pesados y otras sustancias tóxicas que regresan a nosotros a través de los alimentos.
Para identificar y organizar prioridades en la gestión integral de los residuos sólidos, el Gobierno de #Oaxaca y el BID realizaron el taller para la elaboración de una hoja de ruta para la Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos y de Manejo Especial.
>… pic.twitter.com/yRBG2JbCDa— Noticias Oaxaca NVI (@nvinoticiasoax) October 21, 2024
Apuntó que existen casos documentados donde vertederos han sido cubiertos y convertidos en tierras de cultivo, resultando en la presencia de contaminantes en productos agrícolas, sin que la población sea consciente de ello.
Por otro lado, la contaminación del agua también es preocupante. Durante la crisis de basura, como la vivida recientemente, algunos particulares han arrojado residuos directamente a ríos.
En este sentido destacó que es necesario fomentar una cultura de responsabilidad individual y colectiva para abordar esta problemática de raíz.
