A lo largo de la historia, la humanidad ha encontrado distintas formas de medir el tiempo, y aunque es casi imposible saber desde cuándo sucede esto, es probable que fuera incluso desde antes de la agricultura, cuando los nómadas necesitaban trazar sus rutas de migración cuando las temperaturas se volvían hostiles.
El calendario, incluso desde tiempos remotos, ha sido fundamental para entender distintos ciclos y el funcionamiento mismo de nuestra naturaleza y el planeta tierra en general. El ejemplar más antiguo que se ha descubierto hasta la fecha tiene cerca de 10 mil años.
Desde entonces, esta herramienta ha evolucionado dependiendo de contextos sociales, culturales e incluso religiosos, hasta ser lo que conocemos hoy en día, con sus celebraciones y días festivos ya establecidas, como la Navidad, la Semana Santa, el Hanukkah, o el Día de Reyes… pero este no es el caso del año nuevo.
Esta festividad en particular ha cambiado constantemente; en el año 45 a.C. y por solicitud de Julio César, un astrónomo y matemático llamado Sosígenes de Alejandría, propuso un sistema de calendarización que contaba 364 día con un año bisiesto cada cuatro año, a este sistema se le conoce como calendario juliano.
A pesar de haber subestimado la duración del año en unos 11 minutos, fue gracias a esta reforma que el calendario ya se encontraba mayormente sincronizado con el movimiento de traslación de la tierra en torno al sol.
Otra de las modificación que trajo consigo el nuevo calendario de Julio César fue la implementación del 1 de enero como el inicio del año, pues era en este día que sus cónsules -hombres que constituían el poder ejecutivo de la República de Roma- tomaban posesión de cargos.
A pesar de que este calendario se mantuvo vigente durante siglos, hubo adoptantes que no la respetaban. Entre ellos se encontraban los cristianos, quienes por muchos tiempo celebraron el año nuevo durante el 25 de marzo, pues según esta religión, esta es la fecha en la que el arcángel Gabriel anunció a la virgen María que sería la madre de Dios.
Incluso, durante unos años del siglo XIV se celebró durante el 25 de diciembre en honor al nacimiento de Jesús.
Mientras los crisianos y los fieles al calendario juliano continuaron con sus prácticas por muchos siglos, pero no fue hasta 1582 que el papa Gregorio XIII realizó ajustes al calendario para perfeccionar su precisión.
El calendario juliano tenía 365,25 días, mientras que el nuevo modelo propone 365,2525. Este ajuste desfasó por dos semanas las fechas del año, ayudando a sincronizarlas con los cambios estacionales, y mantivuo el 1 de enero como el día en el que se celebra el Año Nuevo.
Desde entonces y hasta la fecha, el ahora conocido calendario gregoriano se ha mantenido vigente y se sincroniza con el mundo moderno. Sin embargo, cabe destacar que algunas celebraciones de culturas han perdurado, como del calendario hindú llamado Yugada, que celebra su año nuevo en marzo o abril, en China el año nuevo suele celebrarse en enero o febrero, mientras que en algunas partes de Asia en el primer día de la primavera.
