HEROICA CIUDAD DE TLAXIACO, Oaxaca.- El artista plástico chocholteco, Carlos Bazán, presentó con gran éxito 25 obras de su autoría, piezas gráficas y pinturas en las que aborda la dualidad como metáfora de la vida humana, plasmando en ellas colores que le dan vida a la plasticidad de sus obras.
El artista oaxaqueño, durante la exposición "Arrebol" en el municipio de San Pedro Garza García, Nuevo León, recibió la visita de turistas y originarios de esta entidad norteña, que deleitaron su pasión por el arte.
Durante la exposición, el artista chocho-mixteco mostró lo más reciente de su obra pictórica que ha realizado en este año, sin perder la esencia que mantiene, como elementos de la tradición oral de su cultura Chocholteca y Mixteca.
La exposición se exhibe en la galería Cárcamo Santander, en el Metropolitan Center, de San Pedro Garza García, Nuevo León.
La muestra se presentó hasta el 7 de diciembre pasado, exhibiendo 25 piezas que han dejado con una grata admiración a los turistas nacionales e internacionales, así como a los propios habitantes del lugar, de quienes se ha ganado el cariño y el corazón de los neoleoneses, entre grabados y pinturas expuestas en la gran sala.
Cabe mencionar que Bazán es originario de San Cristóbal Suchixtlahuaca, Oaxaca (1993); dijo que el nombre de la exposición se refiere a "cuando el cielo está en colores amarillos, naranjas y rojos, cuando está en su ocaso". Es por eso que en cada una de sus obras que son la gran mayoría, refleja la paleta de colores cálidos.
Sus piezas se enfocan en la temática de la serpiente y el águila, en alusión a los animales que en la época prehispánica tenían gran poder y eran parte de las creencias y vivencias de los ancestros; "de la región de donde soy y está mi ombligo", dice el artista de la plástica chocholteca y mixteca, lugar donde abundan muchas serpientes y es muy común estar en convivencia con estos seres vivos de la naturaleza.
"Plasmo mis obras a partir de las leyendas que hay sobre el águila y la serpiente, es como una guerra y dualidad que veo de la vida diaria, nuestros antepasados creían mucho en la dualidad", comenta Carlos.
El águila, un ave que surca los cielos, se convierte en esta exposición en una manera de representar a las personas; lo mismo hace con la serpiente, otro ser que Carlos emplea para expresar su perspectiva sobre la humanidad.
"A veces nos sentimos arriba, felices, contentos, como el águila; otras veces también estamos como la serpiente: abajo, tristes y sin aliento; me gusta hacer esta metáfora de la dualidad, de la vida y la muerte, del agua y la tierra, de los colores muy vibrantes por un lado y por otro muy opacos y apagados", explica.
En su obra, Carlos también representa a los coyotes, magueyes, árboles, nopaleras y muchos elementos con los que ha vivido gran parte de su vida, así como viaja al mundo de la imaginación que ha influido en su vida y obra.
El artista oaxaqueño dijo sentirse agradecido por la invitación de Denisse Cárcamo, galerista muy cercana al pintor, que por 10 años ha presentado su obra en el norte del país.
Refirió que disfrutó saludar a sus amigos, coleccionistas y público en general para poder compartir el trabajo en este último año de creación.
