Por Marlen Vera Ruiz
Para saber la importancia de esta colección, es necesario conocer a Manuel R. Palacios, quien fue un oaxaqueño nacido el primero de noviembre de 1906, que emigró a la Ciudad de México donde se graduó de la licenciatura en Derecho, en la entonces Escuela Nacional de Jurisprudencia, en 1929. Comenzó a ocupar distintos cargos públicos y debido a su amplia trayectoria, fue nombrado
Gerente de los Ferrocarriles Nacionales de México, en el periodo del presidente Miguel Alemán Valdés, de 1946 a 1952.
Bajo su dirección se realizó una rehabilitación ferroviaria, ya que las vías habían carecido de mantenimiento desde los años veinte, reconstruyendo 3,432 kilómetros de vías, se colocaron rieles pesados en las vías más transitadas, en las zonas más productivas fueron ensanchadas 1,629 kilómetros de vías y se adquirieron 173 locomotoras diésel eléctricas, entre otras mejoras en la red ferroviaria. También se preocupó por dar atención a las distintas terminales y crear otras tantas, cuyo correcto funcionamiento y adecuada ubicación, ayudarían a agilizar la descarga de mercancía y la atención a los trenes. Estos datos nos muestran la importancia que tuvo su gestión para la comunicación y el comercio entre los diferentes estados: Veracruz, Chiapas, San Luis
Potosí, Colima, Tamaulipas, Estado de México, Guanajuato y Oaxaca, a través de las líneas férreas.
La colección Manuel Ricardo Palacios Luna, se compone no solo de expedientes documentales, sino también de libros, reconocimientos en metal, pergaminos y fotografías, siendo estas últimas el material que se trabajó en el Área de Documentos Fotográficos y Audiovisuales, del Archivo Histórico Central, del Archivo General del Estado de Oaxaca (AGEO), La colección fotográfica se compone de un poco más de 2200 piezas, sin incluir las que se encuentran dentro de expedientes del fondo documental, mayormente son de tamaño veinte por diecisiete centímetros aproximadamente, las menos, son en tamaños más chicos y de gran formato de veinticinco centímetros aproximadamente por su lado más grande.
La colección llegó al AGEO, para su estabilización y restauración, gracias a un convenio realizado con la Fundación Alfredo Harp Helú (FAHHO), a través del Museo Infantil de Oaxaca (MIO), en el año 2020, con el fin de preservar este valioso fondo sobre la historia ferrocarrilera, no solo de Oaxaca, sino también del país. Inicialmente se realizó un diagnóstico general para conocer el estado de conservación y elaborar un plan de trabajo adecuado, considerando el personal necesario, materiales y espacios. Con esto, se observó que la mitad de fotografías se encontraban muy deformadas y sería necesario invertir mucho tiempo en su tratamiento. Se propuso realizar el proyecto en un año, pero debido a la pandemia, el trabajo se retrasó, así que el trabajo comenzó en el año 2022. (Imagen 1)
Las fotografías se encontraban dentro de protectores de plástico para hojas, sobres de papel, cajas de polipropileno que no correspondían al tamaño de las fotografías y fueron entregadas en cajas de cartón y botes de plástico. Como consecuencia las fotografías se deformaron, pero, en la mayoría, la emulsión se encontraba en buen estado. Con este diagnóstico más detallado, se encontraron fotografías con cintas adhesivas y etiquetas sobre la emulsión, con roturas y faltantes, además con dobleces y la mayoría se encontraban deformadas. Debido al grado de deformación, no era posible realizar la limpieza adecuadamente, así que se tuvo que devolver al plano original, todo el material, con un delicado proceso de humectación, para una vez estabilizado, realizar adecuadamente la intervención. (Imagen 2).
En el Archivo Histórico, existe un área dedicada a la conservación del material fotográfico, que en ese momento contaba únicamente con dos personas. Ya que la colección cuenta con un gran número de fotografías, se requirió capacitar a seis personas más, para colaborar en el proyecto, realizando el diagnóstico y limpieza pieza por pieza. (Imagen 3) Posterior a la estabilización se comenzó con la restauración, reparando roturas, integrando faltantes y consolidando los bordes. Otro de los deterioros que más trabajo requirió, fue el retiro de las cintas adhesivas, ya que el adhesivo permanecía sobre la emulsión por lo que se requirió un trabajo muy detallado para eliminarlo.
Debido que se trabajó a la par con la Coordinación de Archivos Civiles y Eclesiásticos (CACE) de la FAHHO, las fotografías ya intervenidas se manipulaban constantemente y era necesario revisiones posteriores a su intervención para verificar su estado. Finalmente se realizaron guardas de papel para cada pieza y se diseñó una caja de polipropileno especialmente para la colección, y así facilitar su consulta. (Imagen 4)
Para el AGEO es muy importante la colaboración con distintas instituciones del sector público y privado, puesto que su objetivo es preservar la historia no solo de Oaxaca sino del país, brindando la experiencia y conocimiento del personal especializado para tan importante labor.
