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Concepción Núñez presenta “Cuentos para despertar al olvido” en FILO

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Foto(s): Ana Lilia Pacheco
Carina Pérez García

Concepción Silvia Núñez Miranda es socióloga feminista, académica e investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional. Desde hace 20 años es integrante del seminario y se ha dedicado a la escritura literaria de género del CIESAS-Pacífico Sur. Sus investigaciones y publicaciones giran en torno a las mujeres. Acaba de publicar en 1450 ediciones “Cuentos para despertar al olvido” y en exclusiva para Noticias habla sobre estas historias. 

En fechas pasadas no sólo presentó este libro, sino que fue homenajeada por su trayectoria durante la Feria Internacional del Libro de Oaxaca, con lo cual arranca la entrevista, manifestando su agradecimiento con la prensa, con sus lectores, ex alumnos y por el cariño que le han expresado durante su importante trayecto como docente. 

-¿De dónde surge esta selección de cuentos?

-Los cuentos son producto de anécdotas que voy viviendo, algunas me las han contado y otras que voy recuperando de momentos graciosos, a veces de momentos tristes y reflexiono que estos instantes vale la pena escribirlos. Entonces los vuelvo literatura y ficción, eso es lo que voy reflejando en los cuentos y esa es la manera en la que voy enriqueciendo la realidad. 

-¿Encontramos guiños a oaxaqueños, esas escenas que pudieran ser comunes para cualquiera y las conviertes en literatura?

-Sí, mira, esto del tianguis de los martes en realidad ocurrió cuando -después de la pandemia-, abrieron otra vez los mercaditos y empezó la vida cotidiana; lo que narro allí fue cierto: una maestra de cabello violeta no quería vacunarse y de ahí algunas de las marchantas empezaron a decir que ellas tampoco, pero que en su pueblo seguro las iban a obligar. Entonces estos diálogos se dan y lo que dice el cuento es cierto. Lo que quise fue transformar esta anécdota en algo jocoso. 

-¿Cómo hiciste la selección de los cuentos?

-Sí, mira, “El aroma del narciso” es una anécdota que un amigo me contó y quise reivindicar el aroma del narciso, pues sale este cuento que además me encanta porque se trata de recuperar la alegría, los gustos y los olores, porque estábamos en un periodo creativo, después de la pandemia.

"Entonces comencé a crear con lo que ya tenía, materiales ya trabajados. Entonces tenía que volver sobre ellos y empecé nuevamente a revisar lo que ya tenía y a enriquecer lo que podía, podríamos decir, el corte y confección. 

"El cuento de 'Pilar se fue con la lluvia' está dedicado a una compañera de la facultad que murió; claro que ella existió y parte de lo que allí digo también fue cierto; su proceso de enfermedad fue muy doloroso para mí porque era mi amiga. Y antes de que ella partiera yo le había dicho que le iba a hacer un cuento. Es un cuento que significa mucho dentro de lo que serían las emociones, la amistad. 

'El guardián del árbol' también tiene que ver con algo real, fíjate que apareció un rostro en un árbol que tengo en casa, en el tronco… y decidí hacerle un cuento. Sí es un poco autobiográfico lo confieso, refleja muchas emociones amorosas y demás, también eso me interesaba. 

"Por otro lado, el cuento de 'Los sueños de Quique' es el único que está dedicado a un hombre, porque todos los demás son para mujeres. Quique es un niño en situación de calle que yo conocí cuando hice el libro de las mujeres; él no tenía papeles, era un sin papeles como digo allí, así que no existía para esta sociedad ni para este mundo porque no estaba registrado, fue reivindicar su historia. 

"El que se llama 'Un disparo en las redes' lo hice por esta necesidad que tenemos ahora los seres humanos de estar clavados en el celular y en estos aparatos.

"El cuento de 'Despertares' está dedicado absolutamente a la vida,  a la historia que me contó mi madre porque yo no conocía a mis abuelos más que a mi abuela. Y ella me contaba todas las anécdotas que tenía de su padre; para mí fueron historias muy potentes.  También quise reivindicar a mis abuelos". 

 

-¿Qué te representan los reconocimientos?

-La verdad, mucha emoción. Cuando me dijeron que yo estaba pasando por un proceso muy triste, mi hermana había muerto de una enfermedad larga y dolorosa, yo había estado con ella cuidándola por mucho tiempo. Luego mi hijo se enfermó bastante feo de dengue, estaban pasando eventos muy significativos, porque era golpe tras golpe, tras golpe. El último fue la mujer que me ha ayudado durante cuarenta años en casa, sufrió una intoxicación con su hija y las encontraron casi muertas en su casa. Así que esta noticia del reconocimiento me cayó muy bien. 

-En este reconocimiento a tu trayectoria también se menciona su trabajo sociológico, de investigación y en favor de las mujeres. 

-Yo creo que sí ha sido el trabajo más doloroso, pero el más significativo. Gracias al documental que se hizo a raíz de mi investigación, las mujeres pudieron salir libres, siete de ellas salieron en libertad y yo pienso que eso fue fantástico, porque yo estaba muy reiterativa en todos los medios difundiendo la injusticia que se cometía con ellas, pero nunca lo pensé en lo visual, es decir, lo que un documental puede impactar hacia hacia todo mundo, no es lo mismo un libro, que también salió, “Deshilando condenas bordando libertad”.

"Y sobre los reconocimientos, mira, para mí el hecho de haber sido maestra durante varias generaciones, en la Universidad Pedagógica Nacional, fue significativo poder aportar a las maestras y desde hace muchos años empezar a hablar de lo que era la desigualdad entre hombres y mujeres; una construcción social y cultural históricamente determinada. De ahí fue naciendo la conciencia feminista. 

"Para mí fue muy importante darme cuenta de eso, porque no era solo yo la que estaba padeciendo alguna situación de desigualdad, sino que éramos muchas y ya en ese sentido fue que empecé ya a estudiarlo desde la teoría. 

"No era una cuestión de que los hombres fueran malos, sino que era un sistema de dominación, un patriarcado que en un momento dado reflejaba esa situación de desigualdad en la que los varones eran educados de una manera y las mujeres de otra. 

"En realidad eran los procesos educativos que iban dándonos, un síntoma de desigualdad y en este comienzo que para muchas fue la posibilidad de poder estudiar, oportunidad que muchas mujeres no tienen en Oaxaca".

 

-¿Qué retos siguen existiendo en ese sentido?

-Falta muchísima educación porque bueno, yo tengo una hija mujer y dos hijos varones, entonces para mí siempre ha sido muy importante hablarles de cómo se reproduce la ideología dominante. 

"Y creo que necesitamos apostarle más a la educación, a los procesos educativos y a que la gente vaya haciendo conciencia. Además, yo creo que mujeres y hombres no estamos peleados, o sea, para el sistema de dominación capitalista sí conviene esta idea, pero yo creo lo contrario.

"Veo que sí hemos avanzado, no como quisiéramos, porque ya quisiera que esto fuera otra cosa, pero también tiene que ver con los procesos históricos y culturales, con nuestra propia forma de vida, de reproducción económica, social, cultural… y bueno, creo que estamos en el camino".

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