Rafael Alfonso
Por razones que serían muy complejas de explicar, cuando se me planteó la posibilidad de escribir esta nota con un tema tan delicado y ambicioso –que al mismo Freud le ocupó varios tomos–, sufrí un severo bloqueo, seguramente producto de mi rigidez y mis propios conflictos, sin tomar en cuenta que, para dilucidar algunos aspectos de la vida sexual humana en el contexto de una nota en la sección cultural, es preferible auxiliarnos, antes que en una amplia bibliografía, en algunos datos duros y en la observación de nuestra vida cotidiana.
Ayuda inesperada
Vino en mi auxilio un curioso sueño, donde un hombre ciego se apersonaba en una plazuela y anunciaba: “Ha llegado Lupita D'Alessio”, y sí, claro, recordé que en una de las muchas canciones que popularizó la baladista, enumera varias cualidades de lo masculino en el amor. Transcribo la letra para evitar un fallo de memoria: “Es un gran necio, un estúpido engreído, egoísta y caprichoso, un payaso vanidoso, inconsciente y presumido, falso enano rencoroso que no tiene corazón. Lleno de celos, sin razones ni motivos, como el viento, impetuoso, pocas veces cariñoso, inseguro de sí mismo, soportable como amigo, insufrible como amor”.
Ya en otra oportunidad hablaremos en este espacio de las cualidades de lo femenino, por vía de mientras reservemos todo esto que nos refiere el estribillo de la canción de Ana Magdalena y Manuel Alejandro, para después integrarlo con un dato digno de ser reflexionado.
Hombres en fuga
Un estudio del INEGI indica que 30 millones de mujeres en este país reciben apoyos para madres solteras o jefas de familia, lo cual implica que, descontando a los que murieron prematuramente, poco menos de 30 millones de hombres en este país han tomado la decisión de no hacerse responsables de los hijos que engendraron o, dicho de otro modo, 30 millones de hijos y de hogares no cuentan con el sostén económico y moral de un hombre, lo que se asocia tradicionalmente con los valores de la masculinidad.
Como nos ha enseñado Sigmund Freud, padre del Psicoanálisis, la patología nos permite ver las manifestaciones exacerbadas de aquello que de forma soterrada persiste en la normalidad. Por ejemplo, en la estadística mencionada, no se toman en cuenta aquellos hombres que, aun estando en casa, eluden las responsabilidades mínimas frente a sus hijos –a veces entregados al ejercicio de asuntos más placenteros, como puede ser una adicción– y mucho menos a quienes, simplemente prefieren no involucrarse con las tareas de la crianza; el estudio contabiliza únicamente a los que han puesto tierra de por medio de forma definitiva.
El hombre responde de manera primaria al principio de placer/displacer; este puede ser el rasgo más distintivo de su sexualidad y su actuar corresponde a este principio: se procura placer y se aleja del displacer. ¿Qué nos muestran en común tanto la canción como el estudio mencionados? Pues que en el hombre existe una clara disposición a disfrutar el momento –como puede ser el momento de engendrar– pero que ésta no es equiparable a su disposición con lo que sigue: mantener viva una relación y un compromiso (cuya expresión más concreta es un hijo).
¿Quieres saber más? Escúchanos este viernes a las 13:00 horas en "La hora del deseo", por Vasconcelos Radio. Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921.
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