Muchos hombres y mujeres se empeñan en alcanzar los puestos de elección popular, pero únicamente para ganar poder, aseguró ayer el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, Luis Alfonso Tut Tún.
“¿A quién no le gusta una silla importante?”, cuestionó.
En la misa dominical, oficiada en la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción, afirmó que el problema surge cuando los hombres y mujeres aprovechan ese poder para dominar a los demás.
“Jesús nos enseña que el poder, que la silla importante es el servicio y nosotros, si lo observamos en la espiritualidad de nuestra fe católica, podemos darnos cuenta que llamamos a Dios”, anotó.
Subrayó que Dios es todopoderoso y omnipotente, pero no porque domina o esclaviza, sino por el contrario, por ser el servidor de todos y de todas las necesidades.
“Cuando acudimos a Dios, Él se inclina a ayudarnos y nosotros somos conscientes de esas gracias, de esas bendiciones, porque es poderoso y servidor. Si Dios es Dios es porque está como un servidor entre nosotros, no como alguien que domina. Así también si queremos aspirar a ese poder, tenemos que aspirar a ser servidores los unos de los otros y más en la familia”, agregó.
Además, resaltó que la familia es importante y fundamental en la Iglesia Católica, por ser un santuario de la vida.
“Ahí, en el seno de una familia se gesta la vida, nacen los niños y todavía más, es donde también se crece en humanidad. La familia es la escuela de humanidad”, refirió.
De este modo, destacó que los católicos necesitan esforzarse por construir familias fuertes, unidas, sólidas y sobre todo, con un buen funcionamiento en sus relaciones, porque donde hay solidez, crecen personas sólidas, sanas y de bien.
“Nosotros podemos verlo observando la realidad donde vivimos, porque hay familias disfuncionales, no hay buenas relaciones. Vemos que los hijos de estas familias disfuncionales muchas veces crecen enfermos, inseguros, ansiosos y, sí, cuando llegan a ser adultos, no son los adultos de bien, no son los adultos productivos”, añadió.
El mitrado dijo que la familia podrá ser un santuario de la vida y una escuela de humanidad, es decir, un lugar, un espacio donde las personas crezcan con amor, con seguridad y con salud, para poder hacer el bien en el mundo.
