Fausta Ibáñez Ríos
Como todos sabemos, el 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón, buscando tierras hindúes, arribó a nuestro continente, lo cual fue trascendental, tanto para los europeos como para nuestros ancestros, ya que después de él llegaron más exploradores, con lo que dio inicio un largo proceso de transformación socioeconómica, política y cultural. En otras palabras, la colonización europea del Continente Americano.
Ante la incongruencia
Recuerdo que cuando leí en mi libro de tercero de primaria la lección: “El árbol de la noche triste”, no logré entender por más vueltas que le dí, por qué le llamaban “de la noche triste”, si el que había sido derrotado era el malo. También me preguntaba por qué lo apoyaba gente “de nosotros”, pues en ese entonces yo escuchaba que los españoles fueron muy malos y que habían venido a engañarnos, a robarnos, a causar destrozos, enfermedades y muerte.
En realidad, me sentía dolida y pensaba que entre nosotros había traidores; también llegué a creer que Malitzin fue una traidora; es más, no conocía el nombre de Malitzin, pues al referirse a ella, la llamaban la Malinche.
El interés en despejar mis dudas y mi mal sabor de boca por esas incongruencias, y por otros datos inconclusos también leídos de los libros de texto, me llevó a buscar de manera autodidacta información en otras fuentes.
Malitzin, esclavitud e imagen de odio
Malitzin, de origen noble, fue vendida como esclava en su infancia, y entregada como ofrenda junto a otras 19 jóvenes al ejército de Hernán Cortés por los caciques de Tabasco tras la batalla de Centla. Estas jóvenes fueron repartidas como botín entre los capitanes de Cortés.
Malitzin pasó a ser una figura determinante para comunicarse con los pueblos y conciliar, porque hablaba su lengua materna (el náhuatl) y aprendió maya cuando fue vendida como esclava; de la misma forma aprendió el español. Sin embargo, ha sido odiada y tachada de traidora por el pueblo de México, una nación que en ese entonces aún no existía.
Fue así como nació la palabra malinchismo usada por los mexicanos para referirse de manera despectiva a las personas que se consideran traidoras por tener gustos extranjeros.
Afortunadamente quedaron huellas en la historia, donde podemos recoger las circunstancias que envolvieron la historia de quien para mí es una gran mujer, que hoy pudiera ser un ejemplo de lucha y entereza, a pesar de vivir como esclava.
La Malinche es un símbolo complejo que puede ser analizado desde diferentes ángulos, como el deseo de pertenencia, una internalización de la opresión femenina llamada minusvalía. A la distancia, Malitzin es un enigma, como lo es lo femenino en el siglo que transcurre.
Hoy, por los tiempos que vivimos, estamos obligadas y obligados a conocer los enigmas que plantea la mujer y que Sigmund Freud se permitió escuchar en su clínica. Por esto último es que el Psicoanálisis es conocido como la clínica de lo femenino.
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