El aumento de la temperatura, la desertificación y la pérdida de biodiversidad están generando daños económicos y sociales a gran escala, aunque no reciben la atención suficiente, advierten expertos.
A medida que la temperatura global sigue en aumento, los fenómenos extremos como olas de calor, sequías y tormentas son cada vez más severos. Sin embargo, los cambios climáticos crónicos, como el aumento gradual de las temperaturas y la desertificación, pasan desapercibidos para muchos tomadores de decisiones, medios de comunicación y la población en general, señaló Francisco Estrada Porrúa, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM.
Impactos económicos y sociales en silencio
"Estos fenómenos son responsables de la mayor parte de las pérdidas económicas y sociales relacionadas con el cambio climático", afirmó Estrada Porrúa durante el Catorceavo Congreso Nacional de Investigación en Cambio Climático. Por ejemplo, en 2020, los desastres naturales en México causaron más de 26 mil millones de pesos en pérdidas. El daño a los ecosistemas es aún más alarmante: se ha perdido casi la mitad de los manglares (46.6%) y los bosques nublados (40.9%).
A pesar de estas cifras, el enfoque sigue estando en eventos más visibles y a corto plazo, mientras que los impactos a largo plazo como la desertificación o la pérdida gradual de biodiversidad reciben menos atención, a pesar de que están destruyendo lentamente la economía y la vida cotidiana.
Riesgos invisibles
Por su parte, José Manuel Saniger Blesa, secretario de Investigación y Desarrollo de la Coordinación de Investigación Científica de la UNAM, destacó que los gases de efecto invernadero son una señal clara de alerta para todos. El calentamiento global nos enfrenta a desafíos que nos afectarán en lo social, ambiental y económico.
José Luis Samaniego Leyva, experto en Cambio Climático de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, resaltó que México ha logrado reducir sus emisiones de dióxido de carbono, pasando de 716 millones de toneladas en 2020 a 714 millones en 2021, pero estos esfuerzos van a un ritmo demasiado lento. Las medidas que se están implementando —como la creación de nuevas áreas naturales protegidas, el fomento al trabajo remoto y la mejora del transporte ferroviario— son positivas, pero deben acelerarse.
Aunque México ha comenzado a actuar para mitigar un poco su impacto ecológico, el país enfrenta una crisis ambiental silenciosa que requiere mayor atención y acciones más rápidas.
