“Fui su madre terrenal, ahora ella es una estrella que brilla en algún punto del cielo, una hoja con los colores de otoño que viaja sobre un arroyo; los maizales secos, dorados o tostados por el sol; los pescadores de una playa haciéndose a la mar en una tarde noche”.
Son las letras de Soledad Jarquín Edgar, madre de Sol Cruz Jarquín, quien este 10 de octubre estaría cumpliendo 34 años de edad. La joven fue asesinada a los 27 años.
Sol, hija menor de Soledad, fue víctima de un feminicidio, un crimen que sigue en la impunidad pese a los años de lucha por justicia.
Para Soledad, la fecha de cumpleaños es una oportunidad para recordar la vida, la energía inagotable y el vacío que dejó la partida de su hija.
En el aniversario de su nacimiento, Soledad le dedicó su columna periodística. Aquí reproducimos parte de su texto:
Esta columna es personal. No pude sustraerme. Un día como hoy, hace 34 años nació María del Sol Cruz Jarquín, eran poco más de las 8 de la mañana. Una niña fuerte desde el vientre materno, decidida a nacer en su momento, durante largo rato permaneció con los ojos abiertos, moviendo la cabeza de un lado a otro, supongo que, mirando entre luces y sombras, atenta al “ruido” de la vida.
Desde hace seis años en casa no celebramos su nacimiento, nos acordamos de ella y abrazamos el regalo de ese tiempo compartido, algunos diluidos en la memoria, personalmente me aterra el olvido. Nos hace falta su alegría, su sonrisa, su constante reinversión de ella misma, el movimiento de sus pasos apresurados, su ansiedad por ser y estar, por aprender, por conocer, por escuchar, por hablar, contar y cantar, por sus diminutos silencios, por acelerada, por entusiasmada, por su corazón compasivo, su negación ante lo injusto.
Fui su madre terrenal, ahora ella es una estrella que brilla en algún punto del cielo, una hoja con los colores de otoño que viaja sobre un arroyo; los maizales secos, dorados o tostados por el sol; los pescadores de una playa haciéndose a la mar en una tarde noche; la sonrisa de una niña que sostiene unos naipes entre sus manos; un niño en medio de un juego de luces; un camión de carga ladeándose sobre una carretera; el viento jugando con las nubes; la mirada hacia el infinito de una mujer de edad y de rostro arrugado, como las fotografías que un día tomó, incluyéndose a ella misma, sonriendo, feliz…
A seis años y meses de distancia de una ausencia forzada, indeseada e inesperada, no imagino cuántas cosas habría hecho en ese tiempo que le fue arrebatado, en cambio, una historia distinta y suspendida se ha escrito entre miles de hojas de papel tamaño oficio, con sellos azules o rojos, membretes negros, fojas numerados donde se hace un recuento de hipótesis, investigaciones inconclusas, confusas, nombres, lugares, momentos, entrevistas judiciales que parecen haber sido hechas con desgano, prisa y falta de interés, miles de hojas tamaño oficio cosidas con hilo de cáñamo de seis carpetas “de investigación” que parecen competir entre ellas, por ver cual pesa más y no para caminar hacia la verdad. No imagino cuánto más habría hecho María del Sol, en estos seis años…los otros, en complicidad con otros, han escrito otra historia.
Consulta el texto completo en las redes sociales de Soledad Jarquín.
“A seis años y meses de distancia de una ausencia forzada, indeseada e inesperada, no imagino cuántas cosas habría hecho en ese tiempo que le fue arrebatado (...).
Soledad Jarquín Edgar
Periodista y activista
