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Cocina para defensoras: Ángela, amor y sazón que cura el alma

cocina
Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Ángela Vázquez Ruiz tenía sólo siete años cuando tuvo que aprender a cocinar y, desde ese momento, su vínculo con la preparación de alimentos está íntimamente ligada a sus emociones. Estos lazos hacen que su amor y sazón sean capaces de sanar el alma. 

Desde hace ocho años cocina para defensoras de derechos humanos. Hoy cada platillo realizado con ternura este contenido en el recetario “Casa La Serena”, recientemente presentado por Consorcio Oaxaca.

“Casa La Serena recibe a defensoras de derechos humanos, ahí se les proporciona alimentos que les ayuden a su salud. Muchas veces por la labor que realizan dejan de atenderse ellas: no comen bien, no comen a sus horas. De ahí vienen las enfermedades, por eso les ofrecemos los mejores alimentos, que no tengan químicos, no usamos enlatados”, explica.

En su infancia Ángela veía a su madre cocinar; aprendió un poco. Luego, frente a la ausencia paterna, tuvo que aprender a cocinar para alimentar a sus hermanos menores mientras que su madre trabajaba. El recuerdo la llena de nostalgia, pero también de fuerza.

“Tuve un padre ausente y alcohólico. Al ser la mayor tuve que dejar de estudiar para cuidar de mis hermanos. Mi mamá salía a vender. Me despertaba a las cinco de la mañana y me decía que para que comieran mis hermanos tenía que hacer, por ejemplo, lentejas. Me indicaba todos los procedimientos, pero como me volvía a dormir se me olvidaba y entonces me inventaba algo: hacía una sopa, quintonil, chepil”.

Con el paso del tiempo se presentó otro momento difícil: su madre enfermó del corazón. “Mi mamá tenía que llevar una dieta especial. Comía menos carne y más verduras. Después aprendí a combinar colores y alimentos”.

Con la finalidad de ayudar a mejorar la salud de las defensoras de derechos humanos que llegan a Casa La Serena, Ángela escucha con atención sus padecimientos y basada en ello prepara los platillos que les ayudarán a mejorar.

“Les hago un tecito, si tienen gastritis les cocino sin tomate; todo se hace con cariño, se hace buscando ayudarlas y complementar con las terapias que les dan. Hasta hablo con la comida y le pido que ayuden a limpiar el corazón de las defensoras, que las haga descansar, que puedan dormir. Es un trabajo muy bonito. Cuando ellas se van lo hacen muy agradecidas conmigo, me dicen que se sienten mejor. Por lo regular siempre termino llorando el último día por los agradecimientos”.

El recetario Casa La Serena puede ser descargado de manera gratuita en la página web de Consorcio Oaxaca. 

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