Antía Alfonso
Un día, mientras ayuda a limpiar el armario, Isabel encuentra un retrato de su bisabuela Beatriz cuando era niña. Queda fascinada con la imagen de aquella mujer de cuya existencia ni siquiera había escuchado y no puede creer que aquella criatura de caireles sea la madre de la madre de su madre. Quiere meterse en la fotografía sepia a jugar con ella, pero en vez de eso es Bisa Bea quien entra en la cabeza de Bel y le explica el mundo como lo recuerda. Pero la anécdota no termina ahí, pues al juego entra Beta, una niña del futuro que a su vez encontró una holografía de Isabel, su bisabuela, que le pareció adorable. Bel tiene entonces dos personas de distintas épocas viviendo en ella, mismas que la jalan de uno y otro lado de la historia, que le muestran lo mucho que va cambiando todo y con las cuales debe encontrar un punto de conciliación, las cosas que comparten entre tantas diferencias.
En la novela infantil Bisa Bea, Bisa Bel, la brasileña Ana María Machado muestra a través de sus protagonistas un fuerte choque generacional, reflejado en las ideas dispares que tienen sobre cómo debe ser el mundo, el papel que la mujer ocupa en la sociedad, etcétera. Aunque es una obra para niños, la historia no cae en los clichés propios del género; los personajes tienen matices y sus problemas cotidianos no se ven minimizados por el hecho de no haber alcanzado la adultez. La autora no señala a ninguna de las épocas planteadas como mejor o peor que otra, no condena enérgicamente las ideas de Bisa Bea como retrógradas ni las de nieta Beta como cínicas, sino las pone a dialogar bajo el entendido de que cada una de las protagonistas piensa y actúa conforme al tiempo que le tocó vivir.
Bisa Bea, Bisa Bel es una invitación a conservar la memoria familiar, buscar las raíces que nos conformar y usar el pasado como linterna para vivir el presente, pero también a dejar recuerdos propios a través de los cuales seguir viviendo. Fotografías que algún bisnieto pueda encontrar un buen día dentro del armario.
