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Neuropatía periférica, secuela del alto contagio por dengue en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

La mutación en los serotipos de dengue ha traído también una serie de consecuencias posteriores a la enfermedad. Aunque los casos pudieran ser pocos, cada vez son más frecuentes.

La fatiga es una de las secuelas más comunes, pero no es la única, también existe la neuropatía periférica, que ocurre cuando los nervios fuera del cerebro y la médula espinal se dañan. 

Esto se puede manifestar en hormigueo o entumecimiento de alguna o varias partes del cuerpo, incluido el rostro.

Lucía enfrenta esta secuela. Cuatro semanas después del primer síntoma de dengue comenzó a sentir entumecimiento en nariz, paladar y labio izquierdo, unos días después avanzó hacia brazos y posterior a piernas. La fatiga también aumentó.

 

 

Tras la consulta al médico le indicaron que se trataba de una neuropatía periférica como secuela del dengue, que, si bien no se había en años anteriores con frecuencia, en éste año han sido cada vez más casos derivado de la mutación de la enfermedad.

Mónica, amiga de Lucía también presenta hormigueo en la pierna izquierda. 

Sus síntomas son más leves y espera a que desaparezcan con el paso de los días.

Yuri Alfonso Roldán Aragón infectologo en el Hospital Doctor Aurelio Valdivieso destaca que los casos suelen ser mínimos, pues señaló que el dengue casi no deja secuelas.

“Puede haber cansancio y se le ha asociado al síndrome de fatiga crónica, casi no deja secuelas, cuando una se recupera, se recupera bien. Puede afectar los nervios, pero es algo reversible. También está asociado al síndrome de Guillan-Barre. En realidad, lo estamos viendo poco, no es algo común”.

 

 

El dengue -señaló- es una enfermedad multisistémica que afecta todos los órganos, desde la cabeza, el cerebro, puede dar encefalitis, afectar los ojos y el corazón, prácticamente cualquier órgano.

Dependiendo del tipo de neuropatía, los síntomas pueden manifestarse de las siguientes maneras:

Hormigueo o dolor en las extremidades, como pies y manos. Este dolor puede sentirse como una quemazón, congelamiento o punzadas, y generalmente se intensifica por la noche.

Sensación de llevar calcetines o guantes invisibles.

Sensación de debilidad o inestabilidad en los pies y las piernas.

Hipersensibilidad al tacto.

Pérdida de equilibrio y coordinación.

Calambres o espasmos musculares.

Irregularidades en el pulso o la presión arterial.

 

El mal

El dengue es una enfermedad multisistémica que afecta todos los órganos, desde la cabeza, el cerebro, puede dar encefalitis, afectar los ojos y el corazón, prácticamente cualquier órgano.

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