Pasar al contenido principal

Dengue requiere incapacidad, pero no todos logran tenerla en Oaxaca

deporte-portada
Foto(s): Citlalli López Velázquez
Citlalli López Velázquez

Aunque el dengue es una enfermedad que amerita incapacidad laboral, no todas las personas afiliadas a una institución de salud pública logran obtenerla. 

Luis, el Güero, es uno de esos casos. Él es recolector de basura y desde el inicio de la enfermedad hasta que desaparecieron los síntomas, no dejó de trabajar.

Sus rodillas temblaban, en su frente el sudor delataba la dificultad para trabajar. Con las fuerzas que le permitía el dengue, el Güero vaciaba los botes de basura en el camión y seguía la ruta hasta concluir.  

 

 

Cuando la necesidad económica aprieta, la salud es colocada en segundo plano. Al menos así lo hizo él.

Es el noveno día con dengue. Las piernas aún le tiemblan. Los escalofríos van y vienen. 

“El trabajo puede parar, pero a veces hay necesidades en la casa y no queda de otra más que seguir. Como padre de familia sabemos las necesidades que hay”, explica mientras cumple con su jornada de trabajo.

El Güero se sumó a la lista de personas con dengue, pero no así de quienes pudieron descansar para recuperarse. 

 

 

Aunque aún se siente débil considera que los peores días ya pasaron. Durante los tres primeros de síntomas del dengue su cuerpo flaqueaba y era notorio, incluso hubo quienes al verlo le regalaron un suero para que pudiera hidratarse y continuar.

Su familia intentó que no saliera a trabajar, pero él no quiso permanecer en casa. “Cuando trabajo ando al cien, pero ahora no, me canso mucho, no sé. Todavía me dan como escalofrío, es lo único que tengo y se me doblan las piernas todavía”.

Al güero de 54 años de edad no lo ha ido muy bien en estos últimos meses. Recientemente estuvo en el hospital por una caída durante su trabajo. Al subir por las escaleras del camión recolector, resbaló y cayó en seco. Los recuerdos son vagos.

 

 

“Hace dos meses me caí, estuve en el hospital. Los vecinos de la colonia me llevaron a urgencias en su coche. No recuerdo que pasó, el chiste es que cuando reaccioné, ya me estaban levantando”.

Su jornada inicia a las cinco de la mañana. A las 4:30 él ya está en el encierro. Después de realizar su ruta de recolección y descarga, concluye su trabajo entre las 3 y 4 de la tarde.

 

“Cuando trabajo ando al cien, pero ahora no, me canso mucho, no sé. Todavía me dan como escalofrío, es lo único que tengo y se me doblan las piernas todavía”.

Luis

Recolector de Basura 

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.