El policía primero Felícitos Morales López fue reconocido ayer por sus 26 años dentro de la Policía Municipal de Oaxaca de Juárez.
Actualmente, se desempeña como comandante de la Guardia en Prevención, pero ingresó como policía raso y logró ascender hasta el grado de comandante (Policía Primero).
Entrevistado luego del desayuno donde fue homenajeado junto con 20 de sus compañeros, Morales López se siente orgulloso de pertenecer a la policía municipal, a la que le debo “el bienestar de mi familia, por haber podido sacarla adelante con este trabajo”.
Cuenta que gracias a su trabajo, pudo sacar adelante a sus hijos, especialmente a uno de ellos que recién acaba de graduarse como ingeniero en computación en la Universidad de Guadalajara (UDG), donde tras concluir sus estudios, le ofrecieron una plaza como catedrático.
“Ser policía es lo más bonito que me ha pasado en la vida. Es cierto, el trabajo es pesado, porque te separa de la familia, pero cuando vez el bienestar o la superación de los hijos, das gracias a la corporación por todo el apoyo”, asienta.
Recuerda que cuando recién ingresó a la corporación, ese hijo lo veía como un héroe, el que se sentía orgullos de que su padre portara un uniforme.
“Hoy, el mismo reconoce que pude sacarlos adelante con mi trabajo como policía, cuando iba creciendo, me pedía mucho que me cuidara, porque llegó el tiempo en que comprendió del riesgo de nuestro trabajo”.
Así, recuerda el momento cuando tuvo que enfrentar a un sujeto armado, el mismo que había disparado contra uno de sus vecinos en una vivienda de la colonia Estado de Oaxaca.
“Estaba armado y se apostó en la segunda planta de la vecindad, desde ahí me apuntaba a mí y mi compañero. El dueño de la casa nos permitió ingresar y éste empezó a retroceder, nosotros también sacamos nuestra arma y lo pudimos detener”, cuenta.
Ayer, tras recibir el reconocimiento de manos del presidente municipal José Antonio Hernández Fraguas y el Comisionado de Seguridad Pública y Vialidad Municipal, Jorge Alberto Guillén Alcalá, Felícitos Morales refrendó su compromiso de seguir trabajando por el bienestar de la ciudadanía oaxaqueña.
De paso, recordó a sus compañeros que han caído en el cumplimiento del deber. “Es una pérdida irreparable para la corporación, vaya también este reconocimiento para aquellos que dieron su vida para salvaguardar la de los demás”.
Y como buen creyente, todos los días deposita su confianza en Dios. “Cuando salgo de la casa, le pido a Dios que me cuide y guarde durante mi trabajo. Lo mismo hago al regresar a mi hogar, dar gracias a Dios por un nuevo turno”.
