Fernando y Sofía, hortelanos de cepa, representan la continuidad de una tradición única en México: la Noche de Rábanos.
Sus padres se conocieron durante la cosecha de rábanos en el Tequio hace 15 años, y hoy, con amor por sus raíces, mantienen viva esta tradición oaxaqueña.
Fernando, de 13 años, se sumergió en la usanza a los seis años, inspirado por su padre, quien moldea figuras con maestría.
En años anteriores, creó un nacimiento, una Virgen de Juquila y, en 2017, el Arcángel Miguel, ganando el tercer lugar en su categoría.
"Siento orgullo y más ganas de participar. Este año haré una comparsa de una fiesta tradicional. Es importante participar para mantener viva la tradición de Oaxaca", expresa durante una pausa en la cosecha.
En el lugar, decenas de niños y adolescentes exploran la tierra con risas que resuenan como melodías de convivencia familiar.
Algunos con pala y barreta, otros con sus pequeñas manos desentierran los rábanos. Como quien encuentra un gran tesoro, celebra cada pieza extraída.
Ángel Osorio, secretario de fomento turístico del ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, destaca que este año participaron 40 niños en las categorías de 6 a 8 años y de 9 a 12.
Después de la cosecha, los participantes se trasladan al taller de tallado, donde se les enseñan las técnicas necesarias para dar vida a sus piezas el día del concurso, el 23 de diciembre, que comienza a las 07:00 horas.
"La idea es que las niñas y los niños vivan esta experiencia desde la tierra, desde el campo, y que la Noche de Rábanos siga teniendo una larga vida con ellos al frente", destaca Osorio.
La participación infantil se mantiene constante, y este año se agregó la categoría de 13 a 17 años para llenar un hueco en este rango de edad.
Jesús Daniel Aquino, de 12 años, participa por primera vez, inspirado por su profesor Mario de la escuela secundaria técnica 170. Su pieza está dedicada al patrimonio intangible de México: la lucha libre.
Aunque la primera cosecha fue desafiante, Daniel explica con alegría: "Este es un proceso muy bonito. Desde practicar tus piezas hasta venir a cosechar los rábanos. Además, en el camino puedes hacer amigos".
La tradición se fortalece con nuevas generaciones, como María Camila Saavedra García, de 12 años, quien tallará una playa con detalles como un acuario y caballitos.
“En Oaxaca hay playas muy importantes donde llegan turistas y están muy bonitas, entonces siento que es como un tema que se debería dar un poquito más a conocer”, explica sobre la elección de su tema.
Para ella, esta tradición es una de las más bellas de su estado, por tanto considera un orgullo formar parte y sobre todo contribuir a que siga viva al cumplir 126 años de existencia.
Renata Michelle Medina Cruz, también de 12 años, elige representar una de las siete regiones de Oaxaca en su obra.
Al igual que sus otros compañeros, es la primera vez que participa.
“Es muy bonito porque aprendes cómo sacar los rábanos para que no se partan a la mitad, para buscar los rábanos y elegir cuáles te van a servir para tu obra. En la tierra encontramos todo tipo de rábanos como, por ejemplo, encontramos unos tres rábanos morados, uno de color blanco y los de color normal. Además, hay unas formas muy bonitas donde te llega la inspiración, sólo agregando algunas cosas y ya queda la forma que tú quieras”.
Entre la emoción y los nervios van dando vida a una tradición que no sólo preserva las raíces culturales de Oaxaca, sino que también se convierte en una experiencia de aprendizaje, creatividad y conexión con la comunidad.
En las manos de las y los hortelanos el rábano tiene alma por eso sus raíces se despliegan obedientes para formar las figuras deseadas, formas inimaginables que lo mismo pueden ser una virgen que una marmota, lo mismo pueden dar pie a una calenda que a un cuadro de lucha libre.
Primer Concurso de Carros Alegóricos y Mejor Vestuario
Las raíces se despliegan como múltiples posibilidades, tan grandes como la imaginación de la niñez.
No existe otro espacio en donde los rábanos sean más valiosos que bajo la cuña del hortelano y el filo del cuchillo de la hortelana mientras zanja líneas y curvas.
En esta edición, por primera vez la Noche de Rábanos salió del zócalo capitalino para ser una muestra andante con el Primer Concurso de Carros Alegóricos y Mejor Vestuario relativos a la tradicional Noche de Rábanos.
Este sábado será el concurso infantil y finalmente el 23 de diciembre se expondrán las piezas elaboradas en las categorías juvenil y adulto.
Fue en 1897 cuando la vendimia de hortalizas que realizaban en lo que hoy es el zócalo de la capital, llamó la atención por las figuras con rábanos que realizaban las familias hortelanas para atraer posibles clientes durante las fiestas navideñas.
No fue hasta el 15 diciembre de aquel 1897 cuando el entonces presidente municipal de Oaxaca, Francisco Vasconcelos, impulsó la Noche de Rábanos.
