La escritora Martha Riva Palacio Obón (Ciudad de México, 1975) se comporta como una niña inteligente, gentil y curiosa a la que poco le importa vestir de manera refinada, ocultar las imperfecciones de su rostro con maquillaje o parecer una adulta de 47 años que ha dedicado 20 años a sacar de la imprenta una decena de libros en los que ha serpenteado libremente por la poesía, el cuento y la novela para públicos infantiles y juveniles.
Sin perder emoción, cuando habla de las infancias y las juventudes, lo hace con la seriedad que amerita una gran problemática: “Están creando sus propias narrativas y sus propias poéticas, sólo que a veces las invisibilizamos, no las vemos realmente, no les estamos escuchando”.
Así se vivió la Inauguración del 7º Encuentro de Promotores de Lectura, “La rebelión de los lectores”, con la participación de Vania Reséndiz, Cecilia Espinosa, Nubia Macías y Martha Riva Palacio.#43FILO #VivamosLaLectura ✨📚 pic.twitter.com/5SLc6AEr1I
— FIL Oaxaca (@FILOaxaca) October 19, 2023
Acallar
En esa postura adulta que busca ejercer poder y silenciar sin reconocer la vulnerabilidad que se puede experimentar en un intento de proteger, la autora de Buenas noches, Laika (Fondo de Cultura Económica, 2014) está consciente de que hay temas que se evitan tocar, como el suicidio o la violencia que ella eligió abordar de manera poética.
Y critica esa idea de que hablar de suicidio implique alentarlo cuando no hacerlo es poner a una comunidad en riesgo por su incapacidad de hablar de su duelo, en vez de abrir un espacio seguro de diálogo.
Honramos la vida y trabajo de una gran autora de literatura infantil y juvenil. Gracias @nvinoticiasoax por invitar a tus lectores 😉 https://t.co/Pz2zsKEGOT
— FIL Oaxaca (@FILOaxaca) October 21, 2023
“A veces incluso esa sensación de que no se nombra abiertamente lo que sucedió y una sabe que de niña o de joven, cuando había algo en casa raro no te lo decían, el que no te dijeran qué estaba pasando aumentaba tu angustia y reforzaba esa sensación de aislamiento”, por lo que ella ha elegido hablar en la literatura infantil y juvenil de temas “fuertes y confrontantes”, pero de una manera responsable.
“En la escritura lo más difícil es saber desde dónde, cómo lo voy a hablar y porque lo quiero hablar, es asumir cuál es mi postura, qué es lo que realmente quiero decir, dejar un espacio para la esperanza, que haya una elaboración simbólica en la cual no es volver a replicar la violencia como un espectáculo, sino como un aprendizaje”, afirma.
- ¿Y crees que lo has logrado?
- Yo creo que en algunos libros más que en otros, eso creo que es algo que las personas que me han leído pueden saber y decirme mejor, pero lo que sí te puedo decir es que un libro me va llevando siempre a aprender, a buscar nuevas cosas, qué traté de responder, como lo puedo abordar de otra forma, qué faltó decir, qué hubiera querido decir desde otro sitio.
Nuevo proyecto
Son las Ferias de Libros, como la Internacional de Oaxaca las que permiten un diálogo de intercambio y retroalimentación con sus lectoras y lectores que en su nuevo proyecto editorial cambiará a un público más adulto, a quien le contará una historia en un contexto volcánico que como en los anteriores libros le implicó una investigación permanente:
“Este libro que estoy haciendo tiene que ver con cuestiones de volcanes, el proyecto como tal ya lo estoy terminando, pero los tiempos editoriales son larguísimos y de que una termina un libro a que sale publicado puede pasar a veces un año dos años. Viene ahora la parte de presentarlo a la editorial”, un proceso que confiesa le encanta por la figura de la editora o el editor, en quienes la mayor parte de veces no se piensa.
“Son una parte fundamental, las editoras o los editores hacen todo este trabajo de curaduría, de llevar un texto a concebirlo como un libro y el diálogo que una puede tener con la persona que está editando es increíble, es esa otra mirada que te empieza a reflejar muchas cosas de tu texto que a veces tiene puntos ciegos”, afirma con emoción.
Homenajeada
Esa libertad creativa que le ha permitido con cada libro aprender y buscar cosas nuevas, convirtieron a Martha Riva Palacio en la homenajeada en la edición 43 de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca en su sección Chamaques.
“Es un privilegio y es también una responsabilidad. Implica esta parte muy feliz de que se reconozca mi trabajo y la pregunta es ahora, qué sigue, cómo puedo aprovechar eso para ser una plataforma para otras voces de escritoras o escritores jóvenes que apenas están empezando o de esos relatos y narrativas que a veces no son escuchadas”, unas preguntas que a Martha Riva Palacio la guían para tratar de descubrir, con una curiosidad infinita, desde dónde y cómo quiere seguir escribiendo.
“Yo lo que creo es que hay muchísimas infancias y adolescencias, que lo más peligroso que puede uno hacer es pensar que hay una sola versión de lo que que ser niña, niño o joven, cuando en este país tantas formas de ser y estar, con esta diversidad y riqueza lingüística son muchos universos y eso que estoy narrando es solo un fragmento minúsculo que representa una sola versión de las infancias y las adolescencias”, reconoce una de las escritoras más sobresalientes con libros como Kitsunebui, fuego de zorro que en 2020 recibió el Premio Fundación Cuatrogatos.
