Doña Laurita Hernández, una figura ampliamente reconocida en el Barrio La Noria por sus incansables esfuerzos en la lucha contra la inseguridad y la mejora de la comunidad, vivió un triste episodio este fin de semana al ser agredida por uno de sus propios vecinos.
Esta mujer de más de 60 años ha sido una presencia constante en el barrio, brindando servicios a ciudadanos que van desde anunciar la llegada del camión de basura hasta "patrullar" las calles con un machete en la mano.
Sin embargo, a pesar de su trabajo incansable en beneficio de la comunidad, Laurita fue víctima de una agresión física por parte de un residente local.
La agresión dejó a Laurita con lesiones físicas, y tuvo que buscar atención médica para recuperarse.
"Me golpeó, me empujó y caí, tuve que ir al doctor porque no me podía enderezar", explicó.
Los hechos ya fueron denunciados ante las autoridades correspondientes.
La agresión no solo fue física, sino también verbal, con insultos dirigidos hacia la defensora del barrio.
"Es un mal hombre, es machista, antes de tirarme me dijo: cállate pinche vieja. Soy una persona que no me meto con nadie, que no le hago daño a nadie, al contrario, ando cuidando el barrio, pero con el golpe que Llevé, ya no podrás salir", relató Laurita.
El incidente ocurrió durante una reunión vecinal.
Hace una década, doña Laurita tomó la iniciativa de involucrarse activamente en la comunidad.
Con un silbato en mano, salía a las calles para ayudar a agilizar el tráfico y anunciar la llegada del carro de basura.
A medida que las problemáticas sociales, como la inseguridad, aumentaron, ese mismo silbato se convirtió en una herramienta para disuadir a la delincuencia.
Laurita incluso portaba un machete o una macana diariamente como medida de precaución.
Durante los momentos más críticos de la pandemia, siguió siendo una presencia constante, vigilando las calles y asegurándose de que todo estuviera en orden.
Se convirtió en un faro de seguridad para los residentes, protegiendo contra el robo y garantizando la seguridad de los niños que cruzaban las calles hacia las escuelas cercanas.
La agresión contra Laurita ha generado indignación en la comunidad, que ahora exige justicia para esta valiente defensora.
Los habitantes del Barrio La Noria consideran a Laurita una persona amable y un pilar en la defensa de los derechos de quienes residen en la zona.
Su trabajo en pro de la seguridad y el bienestar de la comunidad merece ser protegido y reconocido.
