La anarquía que la permanente efervescencia política está presente en Oaxaca tiene repercusiones mayores en la industria de la construcción que los propios incrementos que los consumibles han registrado en este año.
En ese coctel de factores negativos se mezcla la falta de inversión, la anarquía que propician los bloqueos y la casi inexistente producción de materiales para construcción, además de que la inversión oficial no ha canalizado las obras que podrían reactivar a este sector, el tercer más importante de la economía oaxaqueña.
En diciembre de 2016, la actual administración estatal heredó 334 obras inconclusas que están por terminarse, pero el secretario de las Infraestructuras y Desarrollo Territorial Sustentable (SINFRA) Fabián Sebastián Herrera Villagómez, será en breve que se liciten 300 nuevas obras.
Sin embargo, para el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) delegación Oaxaca, Geovanni Avelino Ortega Ramírez, “la reactivación económica que pensamos se iba a llevar a cabo con esta administración no ha dado resultados”.
“Vemos que empiezan a salir algunas licitaciones de obra pública, pero pedimos que se hagan con trasparencia, para que la inversión que se piense realizar a través del Gobierno del estado sea para empresas oaxaqueñas legalmente constituidas”, agrega. De las 400 empresas afiliadas a la CMIC, “algunas si tienen trabajo”, pero si acaso “alrededor de un 30%”, ya sea con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes o con el programa federal de Escuelas al cien, manejado en Oaxaca a través del Instituto Oaxaqueño Constructor de Infraestructura Física Educativa (IOCIFED).
En la banca
El 70 por ciento de las empresas restantes “está en la banca”, no tienen trabajo, venden sus activos para poder susbsistir y están en espera de la reactivación económica que en años anteriores ya empezaba a esta fecha ya había empezado en el rubro de la construcción.
El problema no es reciente. “Venimos de una situación muy severa, con la administración pasada, las empresas constructoras de Oaxaca fuimos las menos beneficiadas, la mayoría de las obras la realizaron empresas foráneas o de funcionarios públicos o hasta legisladores, lo que se ha vuelto una competencia desleal”, afirma el líder del gremio de la construcción.
Sin condiciones
Esa situación se ve minada todavía más por la falta de condiciones sociales para la inversión, ante “la anarquía tremenda” de las organizaciones que utilizan los bloqueos carreteros como un amago para capitalizar sus demandas.
Ese ambiente de protestas, cuando interrumpe la conectividad, encarece todavía más los precios de materiales de construcción que deben llegar de otras partes del país. “Para Oaxaca es un problema muy grave porque nosotros producimos ningún tipo de consumible, más que el cemento en Lagunas, en la región del Istmo”, recuerda Ortega Ramírez.
Pero incluso algunas veces los bloqueos impiden que ese cemento llegue a la ciudad de Oaxaca. La situación es más grave con el acero que viene de Monterrey o Lázaro Cárdenas, Michoacán, encareciendo “aún más los precios, a veces hasta del 20% sobre el costo de la media nacional”.
En su mente, el representante de la CMIC en Oaxaca encuentra las razones a la crisis que vive el sector de la construcción: “Independientemente de que el alza de precios sea un factor a nivel nacional, en Oaxaca afecta esa anarquía y el problema es que no hay un respeto al Estado de Derecho, así no podemos tener condiciones para trabajar.
Oaxaca es de por sí un estado caro porque estamos lejos de donde se producen los materiales de construcción y si le sumamos el contexto de los grupos radicales los costos están fuera de control”.
